Matteo Garrone Gomorra (2008), Dogman (2018)- produce la primera película de su ex mujer y colaboradora, la actriz Nunzia De Stefano, y el resultado es Nevia, sólida cinta que mantiene los rasgos de la filmografía del primero: realismo social descarnado con un punto de fantasía. De Stefano demuestra una gran sensibilidad para componer el personaje principal, Nevia (Virginia Apicella), que podemos inscribir en la lista de los protagonistas de películas sobre la infancia abandonada: como Rosetta (1999), Nevia no tiene descanso en una terrible lucha diaria por sobrevivir, solo que además debe encargarse de su hermana pequeña y enfrentarse a un mundo de prostitución y mafiosos de poca monta.

De Stefano aporta al estilo Garrone una mirada femenina: la abuela, la tía, las prostitutas y compañeras de piso, si ya es complicado sobrevivir siendo un excluido -en Italia y en cualquier parte- ser una mujer pone las cosas todavía más difíciles, lo que puede conectar esta obra con la fantástica La hija de un ladrón (2019). Intuimos que Nevia no ha tenido infancia, por lo que su personaje mantiene algo de inocencia y esperanza, representadas en ese circo felliniano que recuerda a los sueños mágicos de otros niños perdidos, como los de The Florida Project (2017) y que permite la coincidencia con Los miserables (2019) en el robo de un animal exótico.