8.0
Score

Final Verdict

El segundo álbum de My Raining Stars es una de esas pequeñas joyas que el pop nos da de vez en cuando. Diez canciones que se mueven de maravilla por el C86, los grupos de Sarah Records, o el catálogo de Creation.

Hay que reconocer que la carrera musical de Thierry Haliniak es un tanto curiosa. El artista francés lleva haciendo música desde principio de los noventa, cuando militaba en la banda Nothing To Be Done, pero lo cierto es que, a partir de ahí, empezó a tomárselo con mucha calma. Fundó My Raining Stars a finales de los noventa, pero hubo que esperar hasta 2008 para poder escuchar su álbum de debut. Y de nuevo, hubo que esperar más de una década para encontrarse con sus nuevas canciones. Porque hasta 2020 que publicó un EP, no le dio continuidad a ese trabajo. Lo bueno es que parece que se ha reactivado, ya que el año pasado publicó un disco con Meyverlin, la que es su otra banda, y ahora nos deja el segundo largo de My Raining Stars.

Aunque inicialmente, My Raining Stars es el proyecto en solitario de Haliniak, para este ‘89 Memories’ ha contado con la colaboración del músico danés Casper Blond, que no solo ha grabado la batería y el bajo, también ha mezclado y masterizado el álbum al completo. Y juntos se han hecho con una colección de canciones que casi parece un repaso a lo mejor del mundo independiente británico de finales de los ochenta y principio de los noventa. Aquí hay algo del C86, otro tanto de los grupos de Sarah Records, y mucho del catálogo de Creation. Y hay que decir que se manejan bastante bien en todas estas facetas.

Lo primero que nos encontramos es “Behind Her Lovely Smile”, un estupendo tema en el que dan rienda suelta al lado más vigoroso y épico de su pop. Y todo gracias a una contundente batería, unas guitarras limpias, y unos teclados que son una delicia. Unas coordenadas que también siguen en “If You”, en la que incluso se animan un poco más y se sacan de la manga unas guitarras un poco más post-punk. Un sonido al que también se acercan en “From the Day She’s Gone”. Aunque eso sí, siempre sacando el lado más melódico y pop de cada canción.

El hecho de tirar de muchas influencias hace que nos encontremos ante un disco un tanto variado. Porque, en este repaso a una de las mejores épocas que ha dado el pop, se atreven con unas cuantas cosas. De hecho, ni siquiera le hacen ascos a ese britpop del que vivieron tantas bandas, y que poco tiempo después terminaron despreciando. Solo hay que escuchar “Sit and Sare” y “Time”, que entran con bastante facilidad en esa etiqueta. Además, por la puerta grande, porque son magnificas. Pero también saben lo que es irse a Manchester y dejarnos dos joyas como “Too Soon” y “Universe”. Aunque es cierto que, en esta última, también se dejan llevar por el shoegaze al más puro estilo Ride. Algo que manejan de maravilla, como también podemos comprobar en “Questions” y “Emptiness