18 Muestra SYFY de cine fantástico

Ha vuelto la Muestra SyFy de Cine Fantástico a Madrid: dos años separan la edición anterior de esta, la número 18. Dos años en los que, como sabéis de sobra, nuestra vida cambió por culpa del covid-19, obligándonos a un aislamiento que ha perjudicado a diversos sectores sociales, económicos y culturales, especialmente al cine. Precisamente, la Muestra SyFy es una celebración del hecho de ver películas en una sala repleta de gente y su recuperación me parece imprescindible. Es una oportunidad de acceder a títulos muy esperados antes de que se estrenen, pero también de acercarse a obras que, normalmente, no encuentran distribución comercial y acaban relegadas al circuito de festivales, o al olvido. Este fin de semana en Madrid se han proyectado una veintena de películas, algunas muy buenas, otras no tanto, pero es que en este tipo de eventos lo que importa no es tanto la calidad -siempre debatible- sino la experiencia. Cada pase responde a un ritual que incluye la presentación de la directora, guionista y actriz, Leticia Dolera, que ha establecido una afortunada complicidad con el público fiel a la Muestra, lo que permite un diálogo entretenido en el que se habla de cine, claro, pero también de feminismo y de igualdad -temas que, creedme, muchos fanboys necesitan escuchar-, además de los chascarrillos que se repiten año tras año desde hace una década y que los espectadores celebran con risas y aplausos. Una vez comenzada la proyección, la fiesta no acaba: en la Muestra está permitido gritar, reír y quejarse durante la proyección, lo que puede convertir una película no demasiado buena en una divertida experiencia entre colegas, aunque también te puede fastidiar un título interesante, pero oye, para eso está la Sala 2, la del silencio. Y es que, como he dicho, la Muestra va de celebrar el cine como experiencia colectiva, comiendo palomitas, cereales Chocapic o chocolatinas Huesitos, comentando cada sesión antes y después de la proyección, escuchando los comentarios de los demás e intercambiado ideas y opiniones. Una experiencia que recomiendo probar, aunque sea, una vez en la vida. Esperemos que la Muestra SyFy siga con nosotros muchos años más. 

A continuación, comento algunas de las películas que se han podido ver este año, recordando que la estupenda Black Phone, que fue la sesión inaugural, tiene su comentario específico en Indienauta.

FREAKS OUT

Freaks Out ha sido, para mí, la sorpresa de la 18 Muestra Syfy. Una película italiana dirigida por Gabriele Mainetti, que firma un espectacular film de cine fantástico con un diseño artístico sobresaliente en una cinta histórica -la historia ocurre en plena Segunda Guerra Mundial- con efectos especiales, y secuencias de acción y hasta batallas de cine bélico. Recordando la estética de Tim Burton, Jean-Pierre Jeunet y, sobre todo, del Guillermo del Toro que acaba de firmar El callejón de las armas perdidas (2021), Mainetti propone una historia protagonizada por cuatro fenómenos de circo, marginados y perseguidos por los nazis en Roma. La película tiene un mensaje claro sobre la diferencia y sobre el fascismo, haciendo hincapié, claro, en la persecución de los judíos. Además, el argumento conecta con el género de los superhéroes, algo bastante lógico si recordamos que el primero de todos fue creado a finales de los años 30 por dos chavales judíos, que recogían el concepto del superhombre malinterpretado por los nazis. Lamentablemente, el protagonismo de estos cuatro seres extraños no cuaja del todo, quedando opacados por un interesantísimo villano, un nazi con capacidades premonitorias al que da vida el siempre estupendo Franz Rogowski, que eleva las escenas en las que aparece muy por encima del resto de la película.

THE CELLAR

The Cellar es una interesante vuelta de tuerca al subgénero de las casas encantadas que, sin evitar los elementos recurrentes del género -una familia que se muda a una casa misteriosa; una pelota que cae por unas escaleras; puertas que se abren y se cierran solas- creo que sí consigue alejarse del estilo de James Wan que ha marcado este tipo de películas en los últimos años con las sagas de Insidious y Expediente Warren. Dirige el irlandés Brendan Muldowney, responsable también de la apreciable El sacrilegio (2017), que aquí demuestra un buen dominio de la tensión con una puesta en escena de planos sostenidos que no recurre casi nunca al jump scareThe Cellar es más bien una película de guión -firmado por el propio Muldowney- y de ideas casi literarias: el momento en el que la madre (Elisha Cuthbert) acompaña con su voz a su hija (Abby Fitz) a través del teléfono mientras esta baja contando los escalones de unas escaleras hacia el clásico sótano aterrador. Con ideas cercanas al Borges de El Aleph, y elementos esotéricos y satánicos, The Cellar es una película modesta pero muy disfrutable, a pesar de un clímax que podría haber sido más potente.

THE ADVENT CALENDAR

La francesa The Advent Calendar plantea una premisa muy curiosa: una joven en silla de ruedas (Eugénie Deruand) recibe un antiguo calendario de adviento, una misteriosa caja de madera que van cumpliendo deseos e imponiendo castigos mágicos según se abren los pequeños cajones correspondientes a cada día. Escrita y dirigida por Patrick Ridremont, la película funciona como un cuento moral de terror, un poco con la lógica cruel de los cómics EC –Tales from the CryptVault of Horror– con algo de leyenda urbana y un espíritu similar al famoso relato de Robert Louis StevensonEl diablo de la botellaThe Advent Calendar es una película casi episódica, en la que los deseos que se van cumpliendo -con sus consecuencias terroríficas- van cambiando poco a poco a la protagonista, que tendrá que intentar liberarse de la maldición del extraño objeto que ha recibido casualmente.

INEXORABLE

Fabrice du Welz, autor de la interesante Adoration (2019), firma en Inexorable un thriller incómodo que se va cocinando a fuego lento a través de pequeños detalles inquietantes que van dejando paso a estallidos violentos que llevan a los personajes hasta el límite. Una misteriosa joven (Alba Gaia Bellugi) se introduce poco a poco en la vida de lo que parece una familia armoniosa y privilegiada, formada por un escritor de éxito (Benoit Poelvoorde), su mujer (Mélanie Doutey), heredera de un imperio editorial y su única hija (Janaina Halloy) una niña corriente, aunque algo solitaria. Con un argumento que puede recordar a Misery (1990) y a Mujer blanca soltera busca (1992), Inexorable es un film incómodo, que no permite la identificación con ningún personaje ya que va desvelando poco a poco las oscuridades de cada uno hasta arrinconarlos y sumirlos en la desesperación. Con escenas de sexo y violencia de considerable intensidad, la película tiene ideas interesantes, como esa novela -titulada también Inexorable– que parece tener un secreto y oscuro poder sobre su autor y sobre sus lectores. La historia deja algunas cosas en las sombras y quizás ahí radique su extraño poder de seducción, como las tóxicas relaciones amorosas que parece provocar el protagonista en las mujeres que lo rodean.

LET THE WRONG ONE IN

El título de Let the Wrong One In no deja lugar a dudas: estamos ante una parodia que pretende ser el equivalente vampírico de Zombies Party (2004). La película nos presenta a Matt (Karl Rice), quien deberá lidiar con su hermano Deco (Eoin Duffy), que toda la vida ha sido un bueno para nada y ahora, encima, se ha convertido en un vampiro. A partir de esta idea, la película es una acumulación de gags y guiños al cine de vampiros, algunos verdaderamente afortunados. Lamentablemente la mayoría de las bromas de la película me parecen más bien ingenuas, aunque, ya sabéis, el humor es subjetivo. Película de bajo presupuesto, pero muy digna, el director y guionista Conor McMahon tiene ideas estupendas: si el vampirismo ha sido usado ya como una metáfora de la adicción a las drogas en diferentes obras de ficción, aquí el giro está en cómo lidia el protagonista con su hermano yonqui/vampiro, que sufre además el rechazo de su madre; otra idea graciosa es que el foco de infección vampírica sea una despedida de soltera -celebrada, eso sí, en Transilvania-. Pero el desarrollo de estas ideas y la ejecución no consiguen trascender las limitaciones de su bajo presupuesto. Emulando al ya mencionado Edgar Wright y también al primer Sam Raimi de Posesión Infernal (1981), McMahon presenta un film simpático que se puede ver si no somos demasiado exigentes. Lo peor, la coincidencia con ideas vistas hace demasiado poco en Lo que hacemos en la sombras. Lo mejor, su sabor local irlandés, que se podría haber explotado un poco más.

THE BOY BEHIND THE DOOR

Tras su paso por el Festival de Sitges 2021 se ha podido ver en la Muestra Syfy The Boy Behind The Door, un thriller que plantea una situación realmente terrorífica: el secuestro de dos niños por parte de un individuo de oscuras intenciones. La intención de los directores de la cinta, David Charbonier y Justin Powell, parece ser sobre todo entretener, poner en marcha un ejercicio de tensión en el que los niños protagonistas –Lonnie Chavis y Ezra Dewey– deben intentar escapar de una siniestra casa. Lamentablemente, aunque la puesta en escena es efectiva, no consigue imprimir verdadera tensión y no lleva las situaciones que plantea hasta su límite. Todavía peor, el guión no es precisamente riguroso y toma decisiones y propone situaciones que no resultan creíbles, lo que desactiva el interés. La película desperdicia, además, la oportunidad de explorar asuntos tan oscuros como la identidad o las intenciones de los secuestradores -más allá de lo obvio-. The Boy Behind The Door no parece interesada en profundizar en la oscuridad de su premisa o de la psicología del ser humano. Y aunque la película se guarda una buena sorpresa bajo la manga, el conjunto se resiente, como ya he dicho, por lo poco creíble de sus situaciones. Los directores, que debutan con esta obra, señalan El resplandor (1980) y Los Goonies (1985) como principales referencias y eso se nota claramente con citas textuales y con un subtexto sobre la amistad tan bonito como poco desarrollado.

APPS

Apps, sobre el papel, propone cuatro historias en las que una aplicación de móvil desencadena el terror. Pero no esperéis relatos sobre el miedo a la tecnología al estilo de Black Mirror: lamentablemente, los cuatro episodios apenas justifican esa premisa para dar a paso a breves historias de terror sin casi ningún desarrollo dramático. El primer episodio utiliza como tema la violencia machista y las manadas, para dar paso a una revenge movie con mucha sangre pero poco argumento; el segundo relato propone una app que permite espiar a nuestros vecinos, pero debo confesar que no me enteré demasiado de lo que querían contarnos; en la tercera entrega nos encontramos el clásico planteamiento de un grupo de jóvenes urbanos que viajan al medio rural donde encontrarán la muerte; y por último, cierra la película una historia paródica sobre un niño con ojos de fuego, que puede ser lo mejor de la función. Apps es mucho ruido y poco argumento, aunque al menos tiene una generosa dosis de gore festivo y resultón.