La consagración de Morgan

La puesta de largo en formato Big Band de Morgan junto a The Golden Family en el WiZink Center fue una verdadera experiencia musical. Todo un logro para una banda que procede del underground y que se ha labrado su camino poco a poco con un sonido que bebe de la tradición americana en una fusión bien ensamblada de soul, funk, góspel, rock y blues. Poseen una querencia, y un manejo especial, por los medios tiempos y las baladas, donde Nina (nombre artístico de Carolina de Juan, vocalista y teclista de la banda) conquista y emociona.

El concierto del WiZink del sábado tuvo algo de culmen, o de premio a su carrera al coronar un gran recinto, que aunque fuera en el formato reducido incluyendo sólo la pista y las gradas frontales inferiores, reunió a casi 4.000 personas. En lo musical la propuesta de Morgan en vivo de este concierto especial con motivo del Inverfest fue algo bastante espectacular, una auténtica gozada. Oficiaron esa ceremonia musical 18 músicos en escena: un quinteto de vientos, un cuarteto de cuerdas, tres coristas, y la banda madrileña en formato sexteto. Una apuesta total que confirmó que cuentan con uno de los mejores directos nacionales. Y aupó su propuesta por todo lo alto en un gran recinto.  

Con tan sólo tres discos en su haber, North (2016), Air (2018) y The River and The Stone (2021), Morgan ya tienen aire de clásicos. Cantan mayoritariamente en inglés pero llegan al público con el híbrido musical que destilan. Su agencia de management Cultura Rock les cuida frente a históricos del panorama nacional, como M Clan o Fito y los Fitipaldis. La banda exhibió un sonido grandioso con The Golden Family, una Big Band de impresión, con un plantel de profesionales, y arreglos de viento y cuerda de Alejandro Serrano y Ernesto Millán.

Eligieron un repertorio reflejo de su diversidad que combina el aire rockero de “Paranoid Fall”, “Attempting”, “Alone”, “Blue Eyes” o “Planet Earth” con sus momentos de calma; el góspel de “River”; el toque soul de “Flying Peacefully”, con unos vientos y unos coros que levantan la energía, de “On and On (Wake Me Up)”, “Praying” o “Thank You”, con un saxo solo que hace las delicias; o la intimidad de una canción como “Hopeless Prayer”, y el punto muy espiritual que tiene “Home”. También hubo espacio para su cuota de (grandes) canciones en castellano con baladas como un “Un recuerdo y su rey”. Quique González salió para cantar “Sargento de Hierro” junto a Nina, otra de esas canciones que desarman.

Nina realizó una auténtica exhibición vocal. Domina su voz de una manera arrebatadora, nos lleva a registros desde una Ella Fitzgerald, pasando por Bonnie Tyler hasta una Beth Gibbons. La banda y la Big Band embellecieron el todo: los coros reforzaron lo vocal, dando amplitud, las cuerdas aportaron brillo a las baladas, y los vientos reforzaron la explosión de los matices soul. Si es verdad que, en ese tobogán de sensaciones, entre canciones animadas y medios tiempos o baladas, a veces me queda una cierta sensación de vacío, o de frialdad, pero quizá sea por el contraste, porque el alma musical lo tienen.

Para los bises acudieron a clásicos como “Volver”, otro baladón infalible; “A Kind of Love” canción de rock poderosa que arranca suave y emerge; “Another Road (Gettin’ Ready)”, como un subidón y traca finales, y cerraron con un “Marry Me” con un comienzo desnudo al inicio a base de guitarra y voz, pero a la que se le incorpora la banda, una balada rock de esas que crecen. Y es que lo del sábado fue la consagración de Morgan.

Foto: Morgan Twitter