Molly + Buffalo Postcard, Rough Trade East, Londres (7/08/19)

Pues la entrada costaba 6 pounds y no conocía a ninguno de los grupos, llevaba apuntado en el calendario el concierto de Buffalo Postcard, porque una de esas aplicaciones que recomienda grupos, me lo sugirió por afinidad con mis playlists. Al llegar me dicen que no hace falta que compre entrada, que con que compre algún disco de los grupos que tocan es suficiente y mi diógenes interior se puso la mar de contento. Y aquello que no empieza, así que a tomar pintas al bar de al lado, el ambiente, el de cualquier concierto en un tienda de discos, mucha gente pajareando, bolsas bandoleras y pocos comprando.

De vuelta una hora más tarde de la programada, la tienda va pillando ambiente y aquello no empieza así que otra pinta que marcha, esta vez en el bar de la tienda. Un jovencito rubio con sombrero ladeado que está sentado a mi lado comenta que es hora de empezar. Al momento para la música de ambiente de la tienda y apagan luces, suben al escenario Molly, batería y guitarra. Vienen de Austria y el rubio del sombrero no lo puede negar.

La portada de su álbum debut es una declaración de intenciones, sonido volátiles, mucha melodía en la voz y ecos. La batería con la caja ensordecida marca unos ritmos lejanos, somos pocos viéndolos, pero todos estamos atentos, en el segundo tema que tocan The Fountain of Youth salen los móviles de los bolsillos y la gente empieza a hacer fotos y grabar videos. En la parte final del tema a diferencia de en el disco, aceleran, distorsionan, rompen la melodía y descargan con fuerza sobre la batería y la guitarra, estos finales los repetirán varias veces durante el concierto, una pena que no graben estos sonidos, esa furia da contundencia a su sonido y a su estilo.

En Coming of Age tema de 15 minutos en el disco, se gustan, la batería soporta todo el peso del tema mientras la voz juega con los espacios, la guitarra te arrastra en los solos dentro de los huecos que va dejando el ritmo obsesivo del tema. En una hora nos hemos ventilado el disco completo y la sensación es buena, de grupo que trabaja el sonido, que presta atención a los arreglos y que domina el directo, a desmontar cables y amplis.

Toca paseo por la tienda y pinta para acompañar, ahora parece que somos más, Buffalo Postcard son locales y arrastran a más gente aunque lo único que tienen publicado es un maxi de 2 temas, en Spotify podéis encontrar 4, no hay más.

Estos suben con estructura clásica, guitarra y voz, bajo y batería. Arrancan fuertes, guitarra distorsionada y batería clásica de rock. La gente los conoce y el grupo de amigas de la batería la anima, el cartel de prohibido tararear las canciones, no sé vosotros yo esto es la primera vez que lo veo, no evita que algunos acompañen los temas, bajito eso sí.

Cuanto tocan su single Morning Chimes el cantante nos anima a que compremos su maxi, pide disculpas, como no podría ser de otra manera en un british, por no tener nada más. Los temas los van enlazando con gusto y con buenas introducciones de guitarra con un sonido menos amable que el de su disco. Es tónica general esto últimamente, parece que un sonido más descarnado en estudio resta seguidores. Rock que nos devuelve a los noventa en muchos momentos, pero con estilo propio y una guitarra muy trabajada, por lo que leo en su maxi, el guitarra es el alma del grupo y se nota, eso y su timidez a la hora de dirigirse al público.

Con las balada Such a Drag y Stephanie Says los cuerpos se balancean y vuelven a aparecer los móviles para capturar el momento, las amigas de la batería siguen animando el concierto, les sacan algunas sonrisas al grupo que sigue a lo suyo sin dejarse desconcentrar.

Siguen presentando temas que no tienen publicados todavía y como no, pide de nuevo disculpas, el sorry no se les cae de la boca ni encima de un escenario y mientras el público pide más y es que se ha hecho corto, ellos empiezan a recoger que vienen Sleep Eaters.

Al final me he pillado el maxi de Buffalo y el de Sleep Eaters el diógenes siempre sale ganando, no me puedo quedar a escucharlos que al día siguiente toca madrugar y las pintas empiezan a pesar.