8.1
Score

Final Verdict

Mitski entrega un álbum que está lejos de ser un cumplimiento de contrato con su discográfica, y que agranda aún más su carrera. Además de una prueba de que es capaz de lograr grandes resultados en cualquier estilo que le pongan delante.

El éxito puede ser muy difícil de asimilar y hacer que una carrera se venga abajo. Algo que sabe muy bien Mitski, que después de conseguir que sus últimos discos fueran aclamados por la crítica, y de contar con un éxito comercial inusual para una artista independiente, vio como era incapaz de gestionar todo eso. Es más, incluso anunció un descanso indefinido en 2019. Pero su sello le recordó que todavía tenía un disco pendiente con ellos. Una obligación que aceptó como un nuevo reto para construir otra obra notable. Porque, a pesar de que podría haber tirado de viejos descartes, decidió involucrarse al completo y componer el disco como si no tuviera un contrato que cumplir. De ahí que el resultado sea excelente. 

Laurel Hell’ es un trabajo que tiene una cierta dualidad. Por un lado, en sus letras, se refleja buena parte de esa ansiedad que hizo que quisiera dejar la música. Pero, por el otro, nos encontramos con algunos de los temas más directos y pop de su carrera. Es más, ahí coqueteos con ciertos estilos de música que no habían aparecido en su carrera hasta ahora. Es el caso de dos temas inmensos como “The Only Heartbreaker” y “Love Me More”, donde se va a un pop sintético con reminiscencias de los ochenta que le sienta de maravilla. Sobre todo, en la segunda, que está compuesta junto a Dan Wilson (Semisonic), que se ha convertido en uno de los compositores de hits de la actualidad. Y si nos vamos a la juguetona “Should’ve Been Me”, vemos que esa década ha sido una gran influencia para ella. 

El sexto álbum de la artista norteamericana, de ascendencia japonesa, es como una montaña rusa. Porque, acompañando a esos temas tan directos, nos encontramos con otra tanda de canciones mucho más intimistas. Así, para abrir el disco, y antes de irse a un disco de lo más pegadizo en “Stay Soft”, nos deja dos cortes como “Valentine, Texas” y “Working for the Knife”. Dos canciones tranquilas y oscuras que, sin embargo, son muy diferentes. La primera no deja de ser una ensoñadora balada regada por sintetizadores, y la segunda entra dentro de su faceta más rock. No obstante, cuenta con un tremendo punteo de guitarra. Eso sí, las dos funcionan a la perfección. Al igual que minimalismo sintético de “Everyone” y “Heat Lightning”, una sedosa y deliciosa balada escrita en uno de sus momentos de insomnio. 

No sabemos si Mitski continuará con su carrera tras este trabajo. De momento, tiene una extensa gira de presentación y abrirá los conciertos de Harry Styles. Y el final del álbum tampoco nos da muchas pistas, porque esa “That’s Our Lamp” que lo cierra, cuenta con una letra que no deja de centrarse en un final, amoroso, en este caso, pero lo hace de la forma más festiva posible. Lo que nos deja una canción enorme y una pequeña puerta abierta a la esperanza.