Tom Cruise lo ha vuelto hacer

Misión imposible: sentencia mortal -Parte 1 es lo que el cine necesita: una buena película. En este caso se trata de una cinta espectacular, divertida y emocionante, cuyo único objetivo es entretener al espectador. Lo que no quiere decir que el argumento que firma el director, Christopher McQuarrie, junto al guionista Erik Jendresen, no plantee cuestiones interesantes sobre la tecnología en el mundo actual, la dificultad cada vez mayor para distinguir lo real de lo simulado, la lucha por el control geopolítico tras la guerra fría -los buenos y los malos ya no se dividen por sus nacionalidades-, e incluso con cuestiones existenciales como el libre albedrío y la moral.

El argumento plantea un nuevo McGuffin, una llave en forma de cruz, que el agente Ethan Hunt (Tom Cruise) tendrá que perseguir por todo el mundo para evitar una catástrofe global. En su contra estará su propio Gobierno –Shea Whigham-, elementos criminales independientes –Vanessa Kirby– y el villano de turno –Esai Morales-. Hunt reunirá a su equipo habitual de agentes –Rebecca Ferguson, Ving Rhames y Simon Pegg– y se cruzará con un nuevo y misterioso personaje, encarnado por Hayley Atwell. El guión hace un trabajo excelente equilibrando a todos estos personajes -y algunos más hay- en una trama que mezcla intriga con trepidantes escenas de acción.

Todo en Misión imposible: sentencia mortal -Parte 1 es de primera: la planificación, el diseño de producción, la fotografía, la música y los actores. Todo está cuidadosamente orquestado para entregar un producto perfecto. Y esta entrega es más que nunca la heredera de la conocida serie de televisión de los 60 -tiene cabecera y todo- al plantearse como un capítulo inconcluso que continuará en el futuro. Yo estaré ahí esperando, pero, de momento, estamos ante una de las mejores películas del año, que confirma la saga como la posible mejor franquicia de todos los tiempos.