Mira lo que has hecho

La educación sentimental

Última temporada de Mira lo que has hecho, una serie de Berto Romero que se echará de menos, a pesar de que creo que no ha alcanzado su verdadero potencial. La tercera entrega repite el esquema de las dos primeras, con dos líneas temáticas claras: la paternidad y el mundo artístico, con la fama que conlleva. En cuanto a la primera trama, Berto y su equipo de guionistas aciertan de lleno reflejando lo que vivimos muchos padres, las dudas sobre la educación de los niños y las obsesiones que tiene la mayoría de la sociedad sobre los métodos educativos, las pantallas de televisión, los móviles, las tablets, etc. Digo que Berto da en el clavo, porque nos reconocemos en las situaciones que plantea, pero también debo decir que, en mi opinión, a ese reconocerse le habría venido bien un paso más, de ingenio, de comicidad, para no caer en la simple constatación. Lo que cuenta Berto nos pasa a todos, eso tiene su mérito, pero habría que haber desarrollado esas ideas por terrenos menos explorados, como ese momento en el que se quema un bizcocho en el horno porque los niños distraen. Hay un par de intentos de trascender el humor costumbrista hacia situaciones cercanas al cartoon, como cuando los niños de Berto queman la habitación porque están explorando su creatividad. Creo que tampoco esto funciona del todo. Sí encuentro agudeza, por ejemplo, cuando Berto define el aperitivo de los padres con niños como el sustituto del after para una generación inmadura, que se resiste a prescindir de las copas, las drogas, y la fiesta.

Me interesa más la línea temática del famoso enfrentado a la sociedad: la trama sobre Berto acosado por las redes sociales, víctima de los límites del humor y de lo políticamente correcto, es sin duda, pertinente, pero también parece haber caducado. Sin ir más lejos, el asunto está presente también en la última temporada de Vergüenza. Esto a pesar de momentos logrados, como la discusión, que parece inspirada en los Monty Python de La vida de Brian, entre las dos facciones de protesta contra Berto -feministas y antifascistas- que no se ponen de acuerdo a las puertas de un teatro. Mucho más divertida me parece la situación en la que Berto intenta engañar a una fiscal, escondiendo su fama y su nivel económico, para evitar que se incremente una multa por escaquearse de una mesa electoral. Es original, tiene mala leche y autocrítica. Mencionemos también aquí la parodia de una tertulia de televisión -que mezcla política y corazón- que, curiosamente, parece quedarse en la superficie, cuando se supone que los guionistas de la serie y el propio Berto, deberían conocer bien la tele, por dentro. Luego está el episodio suelto de cada temporada, en clave de comedia romántica, que suele despuntar. Aquí se propone algo así como lo anti romántico, la post cita de Berto y Sandra (Eva Ugarte), un auténtico desastre que parece inspirado en Jo qué noche (1985). Mención aparte merecen las secuencias que abren cada episodio, a la manera de un prólogo, y que sirven para establecer los temas del episodio, quizás, de una forma un tanto obvia. Estas escenas son tan ambiciosas como una recreación de una Guerra Mundial, pero no dejan de ser un lujo prescindible, y alguno podrá decir que pecan de pretenciosas. Me gustan mucho más momentos menos espectaculares, pero más locos, como el anuncio del sistema de alarma Nula Visión, dirigido por Carlo Padial, de humor más excéntrico y menos obvio. 

A pesar de mis opiniones personales, Mira lo que has hecho se despide después de tres temporadas divertidas, con momentos brillantes y con planteamientos que abren caminos en la ficción y la comedia española.