Pareciera que cada vez que se lee el nombre del historietista gallego el mundo del cómic hace una pausa. Es hombre reflexivo. «Un lector emplea dos horas en leer una obra mía, que me ha llevado como dos años»dejó ir en la presentación barcelonesa de su nueva reación. Despejó cualquier duda cuando aseguró que solo disfruta «los seis primeros meses con la elaboración del storyboard». Cine y novela gráfica de la mano. A reglón seguido se le preguntó si tenía nuevos planes. Y pareció que habrá nueva obra; aunque, en principio, Presas fáciles no será una trilogía. En 2016, esa novela gráfica supuso un cambio de tercio con respecto a obras anteriores que se introducían en el realismo mágico para unos, en la poesía visual, para otros.   

Presas fáciles. Edición Integral (Norma Editorial, 2024) reúne la primera historia, retitulada «Presas fáciles. Hienas». La edición incorpora el color. El segundo relato, independiente del primero, es nuevo, «Presas fáciles. Buitres», también en color. En gallego, «Presas fáciles. Voitres» (Retranca Editorial). El denominador común son los débiles, desde la perspectiva policial de los inspectores Olga Tabares y Carlos Sotillo, salpicados entre el tonteo y el escalafón. El conjunto se presenta en una espléndida edición, en un papel de calidad primorosa, que incluye una introducción, una suerte de epitafio, más una sección de bocetos e ilustraciones.

Esta integral fuera de catálogo obliga a explicar los contornos del hilo argumental sin desvelar los hechos ni el desenlace; tampoco, el carácter de los personajes. Es un trabajo instalado en la magnificencia, que no admite desmenuzarlo. Indicar que todo empieza con un suicidio. La sobriedad, el rigor y la calidad como dibujante del Premio Nacional del Cómic en 2013 por Ardalén, también autor del guion, son más que suficiente para acercarse al delicado trabajo artístico de un creativo indispensable del cómic y de la novela gráfica en el ámbito europeo. Aun así, hay cosas que contar. 

Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958) se fijó en quién cuida a las presas fáciles. «Si el Estado no cumple en su tarea de defender a los más débiles, ocurre lo mismo que cuando se rompe un contrato»En esta ocasión el nombre hace a la cosa. El sustrato argumental era tan sucinto como demoledor. En 2016, en Presas fácileslas hienas aparecen en la cubierta, Tabares Sotillo son responsables de la investigación de un asunto muy polémico del que no tienen suficiente información. Las preferentes eran un producto bancario, un caramelo envenenado dirigido a aquellos clientes percibidos como presas fáciles. Los ahorradores de toda la vida. Nuestros mayores.  

Cabe suponer que el guionista no deseaba reeditar esta obra sin más. Y los desprotegidos de «Hienas» tendrán un compañero de desventuras en «Buitres». Ambos relatos juntos suponen más un díptico, que no una segunda parte. En esta ocasión es el mundo del porno con menores. La pareja de policías abrirá una nueva investigación. Una adolescente aparece muerta en su habitación en extrañas circunstancias. Al respecto de esta segunda novela gráfica, el autor ha declarado que «nosotros, como padres, fuimos afortunados porque nuestros hijos no conocieron la avalancha tecnológica de estos últimos años». El hilo conductor entre ambas historias sigue siendo la hipocresía, el desprecio por los demás y el enriquecimiento. La debilidad de los mayores deja paso a la vulnerabilidad de los adolescentes.  

Detalle de una viñeta de Presas fáciles’, de Miguelanxo Prado (Norma Editorial)

En el primer libro, a manos de la banca; el segundo, de los depredadores sexuales, agazapados detrás de un teléfono. El historietista incide en una lectura humanística que baña las páginas de dos thrillers oscuros con toques sociales. Asimismo, establece dos estadios emocionales, en que los vínculos personales se manifiestan de manera contrapuesta. La distensión surge en la calle, en los parques y en los espacios abiertos. Ahí, A Coruña aparece estilizada. Por el contrario, el oprobio es terreno de dependencias policiales y despachos judiciales, como en las viviendas de las víctimas. 

Página de ‘Presas fáciles’, de Miguelanxo Prado (Norma Editorial)

Miguelanxo Prado traza un exuberante ejercicio transversal de moderación argumental que permite al lector sentarse en los marcos de las viñetas, situarse ante los dibujos, las tramas, los diálogos y la ambientación. El dolor de las víctimas rompe la cuarta pared, como en el teatro. Resulta conmovedor el respeto del ilustrador, con claras trazas de novelista, para mostrar la cruel zozobra en la que viven sus personajes. Chapeau.