Ganadora del premio del Público en la pasada edición de Sundance y estrenada en España en la SEMINCI, llega a las salas comerciales la última película de Sean Ellis al que ya conocíamos por la visualmente llamativa “Cashback” (2006).

En esta ocasión cambia de registro e incluso de continente y se traslada a rodar a Filipinas una película de denuncia social (que desgraciadamente cobra aún mayor magnitud por el reciente desastre del Yolanda y como ha quedado ese país tras su paso).

Durante una visita hace unos años al país Sean Ellis vio una disputa de tráfico en un semáforo, un hecho habitual en cualquier parte del mundo salvo que en esa ocasión los involucrados iban armados con subfusiles. Ese incidente fue el punto de partida para comenzar a escribir una historia sobre las terribles condiciones de vida en el país asiático.

Uno de los grandes aciertos de esta película es sin duda el uso que hace del Thriller y como valiéndose de los recursos habituales de este género narra la lucha por la supervivencia de una familia humilde que decide marchar a la capital en busca de un futuro mejor.

En este, su tercer film como realizador deja de lado su capacidad para crear imágenes de gran lirismo para agarrarse a un estilo más sobrio sin perder por ello esa tendencia hacia un cine hipnótico y cautivador que ya era una de sus señas de estilo, un cine que atrapa y no te suelta durante todo el metraje.

La película se construye como un “túnel en forma de embudo”, llegando a un punto de “no retorno” que asfixia tanto a los protagonistas como al espectador.

Y es que es la tensión, sobre todo en la segunda mitad, otra de las virtudes de esta notable cinta que ha sido preseleccionada por Gran Bretaña para los Oscar de este año.

Una película altamente recomendable.