La juventud reinventándose

Una surtida generación de bandas nacionales (Biznaga, Depresión Sonora, La URSS, Futuro Terror, La Élite, Dharmacide, Semana Santa, Grande Amore, VVV [Trippin’you], entre muchos otros) recuperan el sonido de los 80, y lo actualizan cada uno en a su rollo (tirando de punk o de sonidos más oscuros y synthpop). Éste también es el caso de los madrileños Menta que, bajo la etiqueta de Sonido Muchacho, uno de los sellos de referencia del underground patrio, han creado un gran revuelo con dos EPs, ‘Menta (2020) y ‘não não (2021), y su primer disco ‘Un momento extraño (2022). Consiguieron llenar la sala El Sol como colofón final a un gran año.

Abrieron Meeky con una puesta que bebe de un cruce entre bandas del sello Epitaph, Cala Vento y Eskorbuto. Gran actitud de su frontman con una voz que suelta leña con furia, y la banda sonando con mucha contundencia. Ya suenan convincentes Meeky, habrá que seguirles la pista porque seguro que crecen. Menta salieron a darlo todo. Recuerdan ese postpunk de los 80 y 90, a bandas como The Chamaleons, The Psychedelic Furs, a los primeros The Cure, y también a Gang of Four o incluso a The Clash. Se les nota rodados, engrasados, sonando impecables. Poseen actitud y un estilo desenfadado bien ejecutado por el quinteto formado por Meji (voz), Nico Rubio y Rodrigo Godoy (guitarras), Lucas Sierra (bajo), y Pedro del Pozo (batería). Me decía mi amiga Cristina que no los veía poco conectados, como si estuvieran a punto de separarse. A mí me extrañó porque sonaban como una apisonadora. Meji tiene una voz aguda inconfundible, que lo mismo matiza estados como se desgañita, que expulsa cierta rabia y malestar actual. Las letras de Menta conectan con el público porque tienen algo fresco, inmediato, cercano y sin filtros: muestran situaciones vitales, la fiesta y sus estados colaterales, el sentir (batallas, resacas, puñaladas, enganches y desamores), y cierto hastío de muchos veinteañeros.

Y es que en directo sus canciones suenan como cañonazos, con melodías vibrantes. También suenan emocionantes sus medios tiempos, como “Ya no te quiero más”. En la recta final con “El Apartamento” la sala entró casi en ignición. Pero antes sonaron brutales “Esperar”, que habla de la paciencia y sin tapujos sobre hábitos y vicios, “Lo que me falta” todo narrado con urgencia, “Segunda parte”, donde brota su punto revolucionario y un pretendido buen rollo (“todo está de puta madre / tengo la suerte de mi padre”). Canciones que huelen a himnos (“Consecuencias” es una pasada, por ejemplo, o “Ibuprofeno 600 mg” o “Algo incómodo”). Menta poseen un revulsivo vital, una descarga de guitarras para enfrentarse a la soledad, a los desfases, a la decepción juvenil. Suena brillante, suena potente, suena explosivo. Más, por favor.

Foto: Menta Twitter