Esta tragicomedia holandesa fue la película revelación en la última jornada a concurso de la pasada edición del Festival de Cine de Valladolid (SEMINCI).

La historia de Fred (Ton Kas), un devoto viudo calvinista que lleva una vida respetable y aburrida y su extraña relación con Theo (René van ‘t Hof), un vagabundo adulto con la edad mental de un niño de cinco años que aparece en su vida de repente, conquistó al público y a la crítica y fue muy merecidamente premiada con el Premio a Mejor Nuevo Director.

Con un frío humor muy particular, la película oscila entre la risa y la lágrima rozando a veces la línea del ridículo pero superando con maestría ese obstáculo y llevando a buen puerto un film que se puede tachar de delicioso y casi sobresaliente.

La soledad, el remordimiento y los valores de la amistad son los temas que aborda este curioso ejemplo de cine holandés, una cinematografía a la que no estamos acostumbrados por estos lares (salvo contadas excepciones como pueden ser las primeras obras de Paul Verhoven, George Sluizer o algún nombre destacado del cine actual como Boudewijn Koole).

Una película que aboga por la libertad de pensamiento, tolerante y amable. Muy divertida y a la vez impregnada de una soberbia tristeza.

Una delicia holandesa que no deberían perderse. Estreno en España el 25 de abril.