Matt Berninger, ‘Serpentine Prison’ (Concord Records, 2020)

Primer álbum en solitario del cantante de The National

Matt Berninger, cantante de The National, llevaba un tiempo con la idea de un disco en solitario, y por fin lo ha conseguido. Aunque eso sí, el resultado final es muy diferente de lo que tenía en mente en un principio. Para empezar, estamos ante un trabajo de composiciones nuevas, cuando la idea inicial era hacer un disco de versiones. Y tampoco se puede decir que sea un disco en solitario, porque por aquí han pasado miembros de su banda, gente de The Walkmen, o Andrew Bird. Lo que sí se ha mantenido es que Booker T Jones fuera su mano derecha durante la grabación del disco. Y la verdad es que se nota bastante la clase del mítico productor.  

Puede que haya veces que este ‘Serpentine Prison’ no muestre muchas diferencias con lo que hace con su banda principal, pero las hay. Sobre todo, cuando hablamos de las letras, ya que son mucho más personales, y en ellas habla de su propio mundo. Algo que no ocurre cuando escribe para The National. Así que, aunque cortes como “Distant Axis” y “Take Me Out of Town” se asemejen a la faceta más reposada de su banda, no dejan de ser algo mucho más íntimo.  

Estamos ante un trabajo hecho con mimo, en el que todo está medido al dedillo, y en el que cada instrumento está donde tiene que estar. Otra cosa es que Berninger consiga emocionar con tan solo eso. Porque sí, todo suena de maravilla en este disco, pero no siempre da con la tecla que hace que te toque la patata. Lo logra en “All For Nothing”, que gana muchos puntos con su explosión instrumental final. O en el delicado tema titular, donde apenas necesita su voz para que el tema funcione. Y bueno, un cierto toque The National que le viene muy bien, para que vamos a negarlo. Sin embargo, esta faceta menos efectista, le llevo a patinar un poco en alguna ocasión. Porque ese intento de acercarse a Leonard Cohen que es “Oh Dearie”, le ha quedado algo descafeinado. Y tampoco aprovecha muy bien el contar con Gail Ann Dorsey –la famosa bajista de Bowie- en “Silver Springs”, un dúo al que le falta gancho, y algo de riesgo. 

Sorprendentemente, lo mejor del disco llega cuando se pone más soul. Es el caso de “Loved So Little”, en la que aprovecha de maravilla todos esos grandes artistas que tiene a su disposición. De hecho, es la canción más completa del álbum. Pero no la que más alma tiene. Ese honor recae en “One More Second”, el corte más animado del disco, y toda una delicia con un precioso clímax en su sentido estribillo. Además de un maravilloso órgano. Y ojo, porque su inspiración a la hora de componerla fue Dolly Parton.  

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