8.1
Score

Final Verdict

Martes Niebla debutan con un estupendo álbum en el que dan buena cuenta del mejor dream-pop y shoegaze. Una maravilla de disco que te atrapa desde el principio y que entra de lleno entre lo mejor de la cosecha nacional de este año.

Está claro que si hablamos de la escena dream-pop y shoegaze nacional, hay que fijarse en Sevilla. La capital hispalense cuenta con un conjunto de bandas que llevan años expresando su amor por este tipo de sonidos y, desde hace un tiempo, algunos de sus componentes han coincidido en Martes Niebla. Una formación donde encontramos miembros de Blacanova, Escuelas Pías, Beladrone y Terry vs Tori. Así que, si habéis seguido a estas bandas, ya sabréis por dónde van los tiros. Porque, además, casi se podría decir que van picando un poco de cada una de estos grupos.

Insolación’ es más que un álbum de debut. Estamos ante el testamento musical de Paco Arenas, miembro de Blacanova y Beladrone, y el principal artífice de este proyecto. Acompañado de su grupo de amigos a las voces e instrumentos, Arenas dejó este conjunto de canciones antes de fallecer el pasado otoño. Lo que hace que escuchemos estos temas con un nudo en la garganta.

Producido por la propia banda y por Raúl Pérez, el álbum de debut de Martes Niebla es uno de esos trabajos que te atrapan desde la primera escucha. Su amor por las atmosferas densas, las guitarras densas, las voces etéreas, y por las melodías más pop, los ha llevado a construir un disco que es toda una joya de eso que llamamos dream-pop. Solo hay que escuchar esa pequeña maravilla llamada “Reykjavík”, en la que dan buena cuenta de unas guitarras limpias y luminosas, pero en la que no se quitan esa frialdad presente en toda su discografía. Algo que resulta curioso viniendo de una banda que vive en una ciudad donde te asas de calor la mitad del año. Pero el caso es que es una de sus señas de identidad, y dan buena cuenta de esto en temas tan estupendos como “Gran Angular” o “Cicatriz”.

Al igual que otras muchas bandas, Martes Niebla tampoco pueden evitar cruzar esa línea que separa el dream-pop del shoegaze. Algo que hacen nada más empezar en esa pasada de canción llamada “Helsinki I – Helsinki II”. En sus más de nueve minutos apenas cambian el ritmo, pero van subiendo de intensidad hasta dar con la fusión perfecta de estos dos estilos. Una ruta que también siguen a la perfección en “Primo Toby”, que es incluso más potente y sucia. O en “Picnic”, donde sacan su garra más guitarrera. Pero lo mejor llega en esa “Intramuros” que cierra el álbum. Porque, aunque sí es cierto que estamos ante una típica canción de este estilo, en la que las guitarras y la épica van creciendo, no deja de resultar impactante lo bien que lo hacen. Además, como cierre, es inmejorable.