17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Libros

Marsella 1940, Uwe Wittstock (Galaxia Gutenberg, 2026)

Cuando la historia, en particular la contemporánea, hace un uso correcto de las herramientas del thriller, se gana en intensidad sin que la narrativa pierda la densidad que se le supone a los hechos investigados. El planteamiento textual de Uve Wittstock es un acierto para explicar una odisea: huir no solo del poder nazi, sino del poder delegado del gobierno colaboracionista de la Francia de Vichy. 

Corre junio de 1940. Francia claudica ante Alemania. La Gestapo busca a Heinrich Mann y Franz Werfel, Hannah Arendt, Lion Feuchtwanger, Max Ernst, Marc Chagall y muchos otros escritores y artistas que habían solicitado asilo en Francia desde tiempo atrás. Ilustres judíos de la cultura y el pensamiento, de nuevo metidos en un capítulo oscuro de la diáspora. Alcanzar Marsella. Embarcarse rumbo a Estados Unidos es el objetivo. 

Uwe Wittstock (Leipzig, 1955) es escritor y periodista; también le interesa el reporterismo y durante años ha ejercido como editor literario en prensa. Es autor de Febrero de 1933. El invierno de la literatura (Galaxia Gutenberg, 2025), con la República de Weimar en el eje de una historia que cambiaría el sentido de sentirse europeo en Europa. En cierto modo, ese ensayo está conectado con Marsella 1940. Los artistas que huyeron del nazismo (Marseille 1940: Die große Flucht der Literatur, 2024; con traducción de Carlos Fortea). 

El contexto histórico sitúa en el Berlín de 1935 a Varian Fry (1907–1967), recién graduado de Harvard, ansioso por informar sobre la creciente agitación política que asolaba Alemania. De vuelta a casa, el joven periodista neoyorquino, un tanto radical, junto con algunos activistas, recaudó fondos y fundó el Comité de Rescate de Emergencia, sito en NYC.

A partir de un estilo ágil, Uwe Wittstock resigue las rutas de escape del país vecino desde su última zona «libre» en Marsella, por tierra y mar. Escoge como recurso narrativo un dietario. El autor alemán estructura los capítulos por meses, cosa que fortalece el swing del relato. Data la dinámica de los hechos como un archivista. 

Con una lista de nombres, que incluía a 200 autores de habla alemana proporcionada por Thomas Mann, viajó a Marsella en agosto de 1940, con 3.000 dólares de la época, con la misión de organizar una oficina de ayuda a los refugiados durante unas semanas. Permaneció allí más de un año. Operaba desde Hôtel Splendide; más tarde se trasladó a la Villa Air-Bel. Todos en Marsella, mafia y policía anti-Vichy incluidos, sabían quién era Fry y a qué se dedicaba. 

Cuando se quedaba corto de personal, tuvo que hacer las veces de pasador por las rutas que había diseñado para pasar por los Pirineos a ciudadanos judíos que huían del horror nazi y conducirlos hasta Portbou, localidad catalana fronteriza con Francia. Sin embargo, el Comité de Rescate de Emergencia reprendió a Varian Fry y exigió su regreso; al mismo tiempo, el Departamento de Estado se negó a renovarle el pasaporte y lo denunció ante el gobierno de Vichy.

Fry exhalaba un sólido idealismo. Las circunstancias del momento fueron la coartada necesaria para hacer lo que había que hacer. Habitualmente, sus gestiones eran ilegales y costosas. Pagar por falsificar documentos oficiales, comprar billetes para embarcar hacia África y otros puntos del Mediterráneo, pasar la frontera sorteando las patrullas militares a ambos lados de la divisoria montañosa, instalar en casas de amigos y conocidos, también en hoteles, a personalidades que solo aspiraban a no acabar en un campo de exterminio. 

El texto se impregna de la frenética actividad del periodista. El lector puede dudar si el ensayo es un relato de ficción. Pero no es así. Uwe Wittstock tiene la habilidad de fotografiar la transición gradual del trabajo humanitario de Fry a un estadio más parecido a la resistencia, cosa que indica que Marsella 1940 es un ensayo que no abandona el refugio de la literatura de no ficción a partir de la calidad de la documentación consultada. 

Enfrentado a todo tipo de trabas, Varian Fry rescató a más de 1.000 personas. Poco antes de su muerte, en 1967, Francia le otorgó la Legión de Honor. En 1996, Israel lo reconoció como el primer estadounidense Justo entre las Naciones.