8.0
Score

Final Verdict

Margarita Quebrada entregan un álbum de debut que los aleja del post-punk de sus primeras canciones y los mete de lleno en terrenos mucho más electrónicos. Además, lo hacen de la forma más variada y sin irse a lo evidente. Y hay que decir que les funciona estupendamente.

No cabe duda de que la pandemia, y ese 2020 casi perdido, han marcado buena parte de la música que estamos escuchando ahora. O que hemos escuchado en los últimos dos años. Ya no solo porque los artistas reconocidos se pusieran a componer como locos, también por la explosión de nuevas bandas que despuntaron en esos días en los que no podíamos hacer otra cosa que estar en casa. Una de ellas es Margarita Quebrada, un grupo de Valencia que lanzó su primera canción dos meses antes del confinamiento, y que vio cómo ésta, y otras canciones que editaron en los meses posteriores, se convertían en la banda sonora pandémica de cientos de personas. Incluso fuera de nuestras fronteras.

Gas lágrima’ es su álbum de debut, y llega tras dos años de continuo ascenso, y con la banda ya consolida. Es más, se han permitido el lujo de darle unas cuantas vueltas de tuerca a su sonido. Hasta hace poco, podíamos meter a Margarita Quebrada dentro de esa escena post-punk nacional que, la verdad, siempre ha estado ahí, pero parece que ahora está en pleno auge y dejándonos artistas de lo más interesantes. Pero eso ha cambiado en su primer largo. La oscuridad sigue ahí, pero les han dado un toque mucho más electrónico a sus canciones, lo que hace que entren en juego otros estilos como el synth-pop, la electrónica experimental, y hasta el hyperpop.

Parte de este cambio de sonido lo hacen con ayuda de otros artistas. El disco está lleno de colaboraciones de lo más variopintas, lo que hace que cada canción sea un mundo. Aunque eso sí, son mundos de lo más estimulantes. Así, con la ayuda del canario Luz Futuro, recuperan ese sonido más pop que les dio a conocer, y entregan la estupenda “No sé cuántas horas”. Pero ojo con sus teclados, que empiezan a sonar diferentes y más dance. Y si nos vamos a “Otro lado”, nos encontramos con un potente tema de synth-pop, en el que aparecen las artistas femeninas Xenia Merina Gris, y en el que, en su parte final, nos dejan una pequeña locura hyperpop. Un sonido que también aparece en buena parte de “Tu mitad”, una canción junto a Blu Boi, que cuenta con una caja de ritmos aceleradísima y de lo más potente.

Una de las cosas que más sorprende de este álbum es lo bien que se han adaptado a otros sonidos. Como muestra tenemos el tema titular, que nos presenta su faceta más dance, y que incluso recuerda un poco a los primeros temas de los franceses The Blaze. Aunque eso sí, con voces de ultratumba distorsionadas. O esa “Odio que me mires” tan oscura, potente, y llena de teclados que cortan como cuchillos. De hecho, casi se podría decir que es un poco bakala. Además de “Llanto gris”, en la que se apropian sin ningún tipo de pudor del “Children” de Robert Miles. Aunque, para ser justos, hay que decir que también sorprenden bajando la velocidad de sus ritmos y entregando un tema como “Dentro de mi”, que es mucho más rock, y que cuenta con la colaboración del rapero Kaixo.