Madre

La película en tu cabeza

Madre me parece una nueva muestra de la pericia como narrador de Rodrigo Sorogoyen –El reino (2018)- y de su inteligencia para manipular al espectador. La película parte del electrizante y aterrador cortometraje del mismo título, que aquí funciona como prólogo, revelando su verdadera función como obra incompleta. No se puede decir que la historia de Madre, el corto, continúe estrictamente en Madre, el largometraje, sino que funciona como una premisa, prácticamente aislada, que da pie a un drama que consigue mantener la desazón de su planteamiento. 

Con un protagonismo absoluto de Marta Nieto -ganadora de los premios a la mejor actriz en los festivales de Venecia y Sevilla- la historia se desarrolla como un doloroso estudio sobre la pérdida, sobre la ausencia y sobre los mecanismos para superarla, o no. La inteligencia a la que me refería antes, la demuestra Sorogoyen en la ambigüedad de lo que nos cuenta. Una incertidumbre que nos lleva a lugares muy incómodos y que nos hace dudar de si hemos visto efectivamente un drama realista o un thriller de giros imposibles, o las dos cosas. El director, y la guionista Isabel Peña, dejan que sea el espectador el que decida. 

Sea como sea, creo que hay que aplaudir el riesgo de una de las películas españolas más sorprendentes del año. Y si me permiten ustedes un apunte personal, ciertos elementos de esta cinta, como el tema de la maternidad, el padre irresponsable, o su estética, el uso de los grandes angulares y la profundidad de campo, y hasta el ruido de las olas, me hacen pensar en Roma (2018) ¿Puede ser Madre una hija espiritual de la película de Cuarón?