8.0
Score

Final Verdict

'Home Video' es el disco más autobiográfico de la carrera de Lucy Dacus. Un trabajo en el que echa la vista atrás para mirar con melancolía sus años de adolescencia. Algo que se aprecia en sus canciones, que no pueden ser más brillantes, y que no pueden estar hechas con más mimo.

La adolescencia, pasada por el filtro de la melancolía, es una de las musas principales de muchos y muchas artistas. Porque, generalmente, esa etapa de nuestra vida en la que dejas atrás la niñez, y te enfrentas a los primeros problemas de la vida, se mira con cierta ternura. Incluso aunque no haya sido una época especialmente feliz, como en el caso de Lucy Dacus. Pero al final, esa supuesta amistad para toda la vida que se rompe, esa primera relación sentimental, o el no ser aceptado por ser diferente, se convierten en canciones. Y en algo así como una terapia. Algo de lo que da buena cuenta la artista de Virginia en su tercer trabajo.

Home Video’ está hecho con mucho mimo. Cada una de las canciones que lo componen nos cuenta una historia que, cuando menos, resulta interesante. Y cuenta con una producción excelente y llena de matices. Además de algo grandilocuente. Incluso en los temas más reposados, que son unos cuantos, resulta hipnótica. Dacus tiene una voz grave que casa perfectamente con esas canciones en las que baja el ritmo y se deja acompañar por un piano, una guitarra acústica, o un tímido teclado. Como ejemplo tenemos las estupendas “Christine” o “Cartwheel”. O esa “Thumbs” en la que nos cuenta la historia de una amiga que descubre que es adoptada -ella también lo es-, y de paso nos pone los pelos de punta. Incluso su paso por las escuelas católicas de verano le sirve para crear un tema tan bueno como “VBS”.

Hace dos años, cuando la pandemia no había entrado en nuestras vidas, editó una serie de versiones para celebrar algunos acontecimientos importantes. Uno de esos acontecimientos era el cumpleaños de Bruce Springsteen, para el cual se sacó de la manga una estupenda versión del “Dancing in the Dark”. Pero su fijación con el de New Jersey no termina ahí, porque su influencia es más que evidente en “Hot & Heavy”. En esta pequeña joya que abre el álbum, nos transporta a la faceta más épica y ochentera del Boss. Y lo mejor es que con ella logra uno de esos temas emocionantes y melancólicos a los que es imposible poner ningún pero. Un sonido al que también se acerca en “Brando”, otro de los grandes momentos del álbum. Pero ojo, que no deja de lado las guitarras un poco más crudas, y en la apabullante “First Time” da buena cuenta de ellas. Además del tremendo final de “Triple Dog Dare”, donde nos cuenta la historia de un primer amor frustrado por unas madres que maquillan de religión sus prejuicios.