De viaje por los clásicos (del indie)

Los Planetas fueron una de las primeras bandas que auparon el indie patrio y la música en castellano cuando la mayoría de las bandas mimetizaban a sus referencias cantando en inglés. Ellos le daban bien al noise, a los efectos y a la distorsión, pero cantaban penas, amores y viajes artificiales en nuestra lengua. Con diez discos a sus espaldas, tres recopilatorios y unos cuántos EPs (desde aquel inicial ‘Medusa EP’ que editó Elefant Records), son desde hace tiempo unos clásicos que han creado escuela y sonido planetario. Una banda que cuenta con un grupo de fans acérrimos, fieles como nadie, con un punto ya ‘pureta’ porque la edad no perdona, que acude como legión cuando tocan. Pero un factor también infalible en esta ecuación es que su sonido en directo cada vez es más perfecto. Luego hay que añadir otra variable, y es que a pesar de que a muchos sus últimos discos nos dejen a medias, siempre van a sonar clásicos incontestables.

El concierto que cerraba Tomavistas Extra en el Parque Enrique Tierno Galván servía de presentación madrileña de su último trabajo, ‘Las Canciones del Agua’ (2022), pero me retrotrajo a la edición de 2018 del festival Tomavistas en la que los granadinos dieron un concierto impecable en el mismo recinto. El pasado viernes las cosas también salieron redondas. Empezar con “Segundo Premio” ya es empezar por todo lo alto, con un Eric Jiménez portentoso a las baquetas. Seguido de “Devuélveme la Pasta”, que tiene mucho de rabia y venganza, y cuenta con un estribillo que crece como un cohete. Siempre me ha convencido ese bajo de Los Planetas que marca el inicio de “Señora de las alturas”, y que acompañan de los efectos y melodías de Jota y Florent, Mención destacada también para Miguel López (que sustituía a Julián Méndez), un bajista que sabe apuntalar y acolchar las canciones planetarias, sumando al igual que Banin a los teclados y guitarras.

Aunque no lo parezca por la cantidad de fans incondicionales, la importancia del repertorio elegido resulta primordial. Y todo va rodado cuando la combinación de esa selección de los discos cuadra tempos, intensidades y cambios estilísticos de la trayectoria. La fórmula fue infalible, inapelable. Sonaron canciones recientes como “El Negacionista” o “El Rey de España”, que se ensamblan bien con “Islamabad” o con canciones flotantes de los dos miles como “Santos que yo te pinté” o “Corrientes circulares en el tiempo”, las cuales se corean al unísono, y conectan y desafían nuestros sentidos. Y luego ‘pepinazos’ como “Reunión en la Cumbre” de la OTAN bromeó Jota, “Alegrías del Incendio” o “De Viaje” nos transportan a tiempos remotos de conexiones químicas, o “Prueba esto”, que te atrapa con su torbellino de riffs, efectos y cambios así. Además de “Pesadilla en el parque de atracciones” con la que Los Planetas nos traquetean y nos lanza al vacío. Canciones pop perfectas como “David y Claudia” o “Un buen día”, todo va a salir bien. Como la seda. Y si acaban en los bises con “Toxicosmos” es que no van a volver (a salir), porque ya lo dieron todo.

Abrió la noche El Último Vecino con un set comprimido pero intenso en el que sobresale su sonido personal heredero de Golpes Bajos o Décima Víctima. Sirvieron de perfecto aperitivo con una banda tan bien conectada, y un Gerard Alegre que se come el escenario. Presentaron ‘Juro y Prometo’ (2022), pero también sonaron canciones brillantes y vibrantes como “Mi escriba” o “Tu casa nueva”. 

Foto: Adrián YR