En mi opinión, la película documental más potente en los Oscars de 2021 es la rumana Collective, doblemente nominada porque también aparece como candidata a la mejor película extranjera. Dirigida por Alexander Nanau, la historia arranca con un incendio, en la discoteca Colectiv de Bucarest, en el año 2015, en el que mueren 65 jóvenes. Una tragedia que podría ser simplemente la crónica de un accidente que revela negligencias -como que el local careciera de una salida para incendios- y del dolor de los padres ante la pérdida de sus hijos o de las víctimas supervivientes, gravemente quemadas. Pero el incendio es solo el comienzo de un apasionante relato que sigue primero al periodista Catalin Tolontan para destapar las deficiencias del sistema de salud rumano, incapaz de tratar adecuadamente a los quemados. Esto lleva a su vez a descubrir la corrupción de los hospitales que acaba provocando la dimisión del ministro de Sanidad, sustituido por el activista Vlad Voiculescu, que se convierte entonces en el foco de atención de la cámara de Nanau. Lo más sorprendente de este documental es precisamente cómo sigue toda la peripecia de los protagonistas, que van descubriendo, poco a poco, la profunda corrupción del sistema rumano: negligencias, sobornos, enchufes, e incluso muertes en extrañas circunstancias que equiparan a la clase política con la mafia. La profunda decepción de los protagonistas, según van destapando escándalo tras escándalo, es tremenda. Creo que el espectador español, lamentablemente, podrá trazar varios paralelismos con respecto a la política nacional, sobre todo ante la crisis sanitaria que atravesamos por el covid. Son los mismos personajes, los mismos partidos, los mismos intereses políticos y la misma ocultación de la verdad, la misma falta de responsabilidad, aunque las coordenadas geográficas sean otras. Demoledor. Collective se puede ver en HBO.

Al parecer, el favorito para llevarse el Oscar al mejor documental es Lo que el pulpo me enseñó, disponible en Netflix y la película perfecta si, por lo que sea, queréis dejar de comer pulpo. El protagonista es un documentalista, Craig Foster, que sufre una crisis existencial que le aparta de su trabajo. Para superarla, decide volver a sus orígenes y recuperar el contacto con el mar que tuvo de niño. Dedicado al submarinismo, Foster descubre un increíble bosque de algas submarino, que recorre diariamente, lo que permite adentrar al espectador en un mundo de colorido espectacular -la fotografía es asombrosa-. Allí se esconde un pulpo hembra, que Foster decide visitar todos los días, para acabar descubriendo una inteligencia inusitada en el animal, comparable a la de un perro, un gato o incluso, un simio. Foster humaniza al pulpo y proyecta en el cefalópodo todas sus frustraciones y su necesidad de encontrar un nuevo sentido para su vida. Un encuentro entre un hombre y un animal que Foster interpreta de forma inocente, espiritual e incluso, romántica. Ya he dicho que el documental es espectacular en sus imágenes -dirigen Pippa Ehrlich y James Reed– y su historia engancha proponiendo un viaje para el protagonista, que acaba viendo en el pulpo a un ser capaz de reconocerle. Se nos dice además que el cambio urdido en Foster le convertirá en mejor padre, cuando su hijo Tom decide seguir sus pasos como amante de la naturaleza.

Atención también a Crip Camp, una película muy interesante sobre la lucha por los derechos civiles de las personas con discapacidad en Estados Unidos. Producida por Michelle y Barack Obama, la historia comienza con un campamento de verano para adolescentes con discapacidad que se regía por el espíritu de libertad del movimiento hippie. Una especie de Woodstock para jóvenes con discapacidad en el que, por primera vez, podían sentirse integrados y liberados de las múltiples barreras de su vida cotidiana. La película, dirigida por James Lebrecht y Nicole Newnham, se beneficia de una gran cantidad de material filmado, en la época, en dicho campamento, cuya aproximación desprejuiciada y no paternalista cambió la vida de los que participaron en él: algunos de ellos, como Judith Heumann, se convirtieron más tarde en activistas que protagonizaron protestas para pedir la aprobación de una ley que acabara con las barreras -sobre todo arquitectónicas- que mantenían a las personas de movilidad reducida aisladas, privándolas de sus derechos civiles más elementales. Crip Camp se puede ver en Netflix.

La siguiente nominada de la que hablo es Time, película que, como deja claro su título, es una reflexión sobre el tiempo y sobre el sentido de la vida. La protagonista, Fox Rich, es una madre marcada por la espera a que su marido salga de prisión, tras ser condenado a 60 años de cárcel. Como una Penélope que espera la vuelta de Ulises, Fox tendrá que criar sola a sus hijos y presionar para conseguir una reducción de la pena de su pareja. Fox, que también estuvo en la cárcel al participar en el atraco que condenó a su esposo, dará un vuelco completo a su vida, haciendo que el arrepentimiento por la decisión de cometer dicho crimen influya en su relación matrimonial, en la educación de sus hijos, en abrazar la fe evangélica, y en cuestionar el sistema penitenciario. Time es una reflexión sobre el tiempo porque nos obliga a entender la condena de Rob Rich -personaje que permanece casi siempre fuera de campo- a través de los vídeos caseros grabados por Fox, en los que vemos cómo madura ella y cómo crecen sus hijos ¿Es realmente justo privar a una persona y a su familia de su vida por cometer un crimen? Time está disponible en Amazon Prime Video.

Por último, nuestra favorita sentimental debe ser El agente topo, estupenda cinta chilena que, con ternura, humor y una entretenida trama detectivesca, nos enfrenta a las verdades más duras de la vida: la muerte, la vejez, la soledad, en resumen, lo complicado que es afrontar el final de la existencia. Además, es una crítica demoledora sobre el trato que damos como sociedad a nuestros ancianos, aparcados en residencias donde, lamentablemente, su vida se convierte en la triste espera de un desenlace inevitable. En Indienauta he escrito un texto más extenso sobre el documental de la directora Maite Alberdi, que se puede ver todavía en cines.