Desde el año 2002, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas premia a la mejor película de animación. En aquella ocasión, la primera ganadora fue -aunque parezca increíble- Shrek. A partir de entonces, Pixar y Disney han acaparado la mayor cantidad de premios, dominando la categoría de forma aplastante. 2021 continúa esta tendencia con una clara favorita para llevarse el Oscar: Soul es la previsible vencedora -hay un texto más extenso sobre ella en Indienauta- y no solo por el referido historial ganador del estudio, sino por la calidad de la cinta dirigida por Pete Docter. Una unión perfecta entre animación y música -la banda sonora de Trent Reznor, Atticus Ross y Jon Batiste está nominada, además del sonido- que cuenta una historia divertida, filosófica y universal sobre la muerte y el sentido de la existencia, que nos enseña que el éxito es relativo y que a veces, obsesionarse con una meta, nos impide disfrutar de la vida. Está disponible en Disney Plus.

Pixar también ha conseguido una segunda nominación con Onwardtambién he escrito un artículo sobre ella en Indienauta– una entretenida aventura fantástica en tono de humor, con muchas referencias a los juegos de rol y a universos como los de J.R.R. Tolkien o Dungeons & Dragons, y que habla de cómo la pérdida de un ser querido -el padre de los protagonistas- puede complicar -pero también acelerar- el proceso de maduración. A pesar de su excelente animación y los medidos guiones a los que nos tiene acostumbrados Pixar, es una cinta menor que también se puede ver en Disney Plus.

La propuesta de Wolfwalkersdirigida por Tomm Moore -y Ross Stewart– es diametralmente opuesta a la potente animación en 3D y de aspiración realista de Pixar-Disney. Aquí encontramos preciosos dibujos en dos dimensiones, lo que llamaríamos animación tradicional, que juegan con las formas geométricas y con un look cercano al esbozo -se notan los bocetos, como hechos a lápiz, por debajo de los personajes-. Una estética preciosa, que recuerda a las ilustraciones de cuentos, que prescinde de la perspectiva -la aldea donde ocurre  la acción está expresada como un mapa medieval, plano- y que me ha recordado a Gustav Klimt. Una estética, además, que responde al planteamiento de la historia, que contrapone la naturaleza -el bosque- con la ciudad -la opresión-. Las líneas de los soldados ingleses son rectas, mientras que los lobos -y los irlandeses, ojo al guiño político- aparecen más redondeados, en una historia de fantasía sobre el encuentro entre una niña humana y una chica loba. Es una maravilla que se puede ver en Apple TV.

Granjagedón es la última aventura de la oveja Shaun, que cuenta con la maravillosa animación tradicional, artesanal y encantadora de los estudios Aardman. La película es un homenaje a la ciencia ficción con extraterrestres, con guiños y referencias a H.G. WellsLa Guerra de los Mundos, a 2001: Una odisea del espacio (1968), Encuentros en la tercera fase (1977), sobre todo a E.T., el extraterrestre (1982), e incluso a los Expedientes X (1993) entre otros. La cinta es magnífica en su narración puramente visual y su confección del gag -herederos de ese cine mudo, ya perdido, de Chaplin, Keaton y Lloyd-, aunque haya también chistes sonoros, gracias a la capacidad de imitación del alien, Lu-La. Se puede ver en Amazon Prime Video.

Por último, Más allá de la Luna es una coproducción entre Estados Unidos y China, en la que el animador de Disney, Glen Keane debuta en el largometraje, con un guión de la fallecida Audrey WellsBajo el sol de la Toscana (2003)- y canciones que recuerdan con fuerza a Frozen, todo esto inyectado en la cultura china. La animación es estupenda -aunque creo que técnicamente está un par de peldaños por debajo de Pixar- y el guión comienza siendo costumbrista y sólido, para luego dar un salto hacia la fantasía que diluye un poco el argumento. Creo que le falta sustancia a la leyenda que sustenta la película y el universo -muy colorido, quizás hortera- en el que se introduce la protagonista no tiene suficiente entidad. Se puede ver en Netflix.