El encanto de la psicodelia pop del siglo XXI

Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado’, el trabajo conjunto y compartido que han creado Los Estanques junto a Anni B Sweet ha sido uno de los grandes discos de 2022. Y es que podemos aseguraros que hay argumentos musicales sólidos que lo avalan. Supone una actualización de la psicodelia, en fusión con el pop, aupada por la dulce voz de Ana. La expectación de sus contados directos es grande. Para su segundo concierto de 2023 dentro del Inverfest, tras su paso por el Actual de Logroño, consiguieron casi un lleno: una asistencia de casi 2.000 personas. Ya habían tocado en Madrid en dos ocasiones en 2022, dentro de las Noches del Botánico, y en el Teatro Lara, concierto del que criticaron con cierta sorna la falta de potencia del sonido. Ya estamos esperando verles de nuevo en otro teatro o recinto que haga justicia a tan magna propuesta.

El cuarteto y Ana salieron todos ataviados con una túnica de monje azul como queriendo subrayar esas conexiones estelares, vitales y místicas que posee su música. En el concierto madrileño de anoche, siguieron el guión del disco, desgranando las 13 canciones en su orden. Con una pausa después de ‘Brillabas’, “como si cambiáramos de lado del disco”, bromeaba Iñigo Bregel (vocalista y teclista de Los Estanques). La entrega del público emocionó tanto a Iñigo como a Ana. “Esto me lo llevo guardado en mi corazón”, aseguraron ambos. El disco discurre y fluye generando algo adictivo en el oyente que da gusto. Y en directo mantiene la frescura y la garra, por esa magia del directo, de lo vivo.

Ese arranque de ‘He Bebido Tanto (que…)’ conectada con ‘(…Estoy) Muerto de Sed’ y ‘Bla, bla, bla’ nos agita, combina intensidad guitarrera con la calma vocal y prosigue vinculada con ‘Tu Pelo de Flores’ y sus maravillas vocales entre Ana e Iñigo. Y es que su propuesta incorpora ingredientes de calidad que funcionan perfectamente en esta conjunción. El rock, la psicodelia, el folk, el pop, esas guitarras enervadas, esos bajos poderosos, que dan volumen y dimensión, esos ritmos de baterías contundentes, implacables o que te rompen el ritmo (por ejemplo, en ‘Yo Me Voy de Aquí’). Pero todo tiene un porqué, y es que el cuarteto tiene claro su concepto y suena a maravilla, mención especial también para Germán Herrero (guitarra), Daniel Pozo (bajo) y Andrea Conti (batería). Además, manejan muy bien los tempos y la intensidad, en esos cambios de ritmo, en esa montaña rusa de sensaciones y de energías musicales.

Hay mucho de vivido en las letras, de amor y desamor, de ilusiones y desilusiones, y de búsquedas. Los teclados también nos transportan a otros planos: ‘Tampoco estoy tan lejos’, y esas melodías vocales de Iñigo, la grandiosidad de ‘Caballitos de Mar’ y toda la épica que arrastra, el rock setentero más afilado de ‘Llévame al Cielo’, la psicodelia de ‘No Te Preocupes’, para rematar con ‘Vuelve a Amanecer’ como un preludio preciosista y culminar del todo con ‘Vuelve a Oscurecer’ en un apogeo de balada por todo lo alto – “Quien quiere volver a caer en los cráteres de tanta tragedia / Nadie quiere ser el hazme reír en esta falsa comedia”-. Y así acaba el grueso de un gran concierto. Es el encanto de la psicodelia pop española del siglo XXI.

En los bises tocaron una versión de ‘Ima Suri Dondai’ de la banda francesa de rock progresivo Magma, enlazando a la perfección con un tema clásico de Los Estanques como ‘No hay vuelta atrás’, con toda su energía, su fanfarria y su buena onda. Lo bueno es que le dan siempre una vuelta a sus canciones, que en directo ganan en frescura y organicidad. Se despidieron pero el público pedía más. Así que volvieron a salir para tocar dos canciones de ‘Universo Por Estrenar’ (2019), el último disco de Anni B Sweet: ‘Juramento’ una pieza con un teclado rugoso, y una melodía que te mece entre contrastes. Para acabar enlazando sus teclados con el inicio del hit ‘Buen Viaje’, con todo el mundo de pie y como cierre perfecto para un concierto donde nada sobra, la música prevalece y los músicos destacan por su buen hacer y su conjunción ideal: regalos todos ellos, valiosísimos.

Foto: Rubén Morón