6.5
Score

Final Verdict

El concepto y la idea inicial de ‘Solar Power’ son buenos, pero Lorde se ha quedado a medias a la hora de traspasarlo a sus canciones. Sobre todo, porque una parte de ellas suenan pobres y no tienen chicha. Por no decir que resultan aburridas. Eso sí, a su favor hay que decir que hay unas cuantas en las que sí está acertada, y sí logra que la cosa funcione.

Con su anterior trabajo, el sobresalienteMelodrama’, Lorde consiguió el respaldo unánime de crítica y público. Además, hizo realidad esa frase de Bowie que la describía como el futuro de la música. Pero, como bien ha dicho ella misma, tan solo es una chica de veintipocos años que no quiere que solo quiere divertirse un poco. Y eso es lo que ha hecho en ‘Solar Power’, un álbum que refleja la evasión veraniega y las experiencias con sus amigos. Además, ello ha calificado como su “disco de hierba”. Una buena idea, sin duda, lo malo es que no ha sabido llevarla del todo bien a sus canciones. 

Producido por ella misma, y por el omnipresente Jack Antonoff, el tercer trabajo de la artista neozelandesa se mueve entre los sonidos acústicos y folkies propios de la época flower-power, y el pop de los noventa. Aunque esto último tan solo se puede apreciar en unas pocas canciones del álbum. Eso sí, también son las mejores. Ya que, ese “Solar Power” que le debe tanto al “Loaded” de Primal Scream como al “Freedom! 90” de George Michael, funciona bastante bien. Y “Secrets from a Girl (Who’s Seen it All)” y “Mood Ring”, que la meten de lleno en el pop femenino de los noventa, también funcionan a la perfección. Además de esa “The Path” inicial, que se queda con el título de mejor canción del álbum. 

El problema de ‘Solar Power’ viene cuando se relaja en exceso. Buena parte de este tipo de canciones no terminan de despegar, y cuando lo hacen es demasiado tarde. Un buen ejemplo de esto son los cuatro minutos de “Fallen Fruit”, que cuenta con una segunda parte realmente emocionante, pero para llegar hasta ahí necesita más de la mitad de la canción. Y esta al menos cuenta con algún tramo interesante, otras como “The Man with the Axe”, “Big Star”, o “Leader of New Regime”, son directamente soporíferas. Y eso que, en la última, y en buena parte del álbum, cuenta con los coros de Clairo y Phoebe Bridgers. Lo malo es que no pueden estar más desaprovechados. 

Para ser sinceros, hay que decir que esta nueva faceta hippie le sienta bien en un par de temas. Es el caso de “California”, toda una carta de desamor a Hollywood, que la mete de lleno en el desencanto que vivió la ciudad de las estrellas a finales de los sesenta. El otro es “Dominoes”, un delicado y pizpireto corte inspirado en el cambio climático y la naturaleza. Un tema que, por cierto, es predominante en el álbum. Además, su letra, en la que nos habla de ese tipo de persona que va cambiando de personalidad a medida que se va metiendo en una historia nueva, es de lo mejores del disco. Sobre todo, por ese “escuché que estabas haciendo yoga con la madre de Uma Thurman en Woodstock” del principio. Una de las mejores maneras de describir la tontería new age de la que se burla en unos cuantos temas de este irregular trabajo.