7.9
Score

Final Verdict

Lloyd Cole sigue instalado en el synth-pop más intimista y sereno en ‘On Pain’. Y nosotros encantados, porque es un sonido que le sienta de maravilla.

Lloyd Cole podría haber seguido viviendo de la época de gloria que tuvo los ochenta y los primeros noventa, cuando sus discos entraban en los primeros puestos de las listas británicas. Aquellos años con The Commotions y sus primeros discos en solitario le proporcionaron una buena base de seguidores y las alabanzas de muchos críticos. Pero el artista británico no querido quedarse ahí y ha seguido creando música nueva todo este tiempo. Además, como no tiene ningún tipo de presión de la industria y graba sus canciones tranquilamente en el estudio que tiene en su casa de Massachussets, hace lo que le da la gana. Algo que pudimos comprobar en su anterior trabajo, donde la electrónica estaba más que presente. Y por ese camino sigue en el que es su nuevo álbum.

En ‘On Pain’, Lloyd Cole vuelve a contar con la ayuda Neil Clark y Blair Cowan, los dos ex-‘commotions’ que ya participaron en su anterior trabajo. Además, esta vez también aparecen por aquí los coros de Joan Wasser, que no es otra de Joan As Police Woman. Pero casi se podría decir que son colaboraciones puntuales -una guitarra por aquí, una batería por allá-, porque estas canciones nacen de las sesiones en solitario en su propio estudio. Quizá, por eso, se ha centrado en la facilidad que le da la electrónica para atacar su pop. Aunque el mismo confiesa que, en realidad, a estas alturas de su carrera, lo que le gusta es probar con nuevos sonidos.

Resulta curioso que los dos temas que se salen de la línea general del álbum sean los que más tiran de su pasado. “Warm by the Fire” y “You Are Here Now” nos devuelven al Lloyd Cole más rock. Además, de una forma muy distinta. La primera es una de esa pequeña joya en la que sus guitarras se alían con su lado más melódico y pop. Además de algún teclado un tanto tímido. Sin embargo, en la segunda, se deja llevar por un sonido más oscuro e intimista que estalla en su tramo final con una batería de lo más potente y una guitarra que, para lo que es su sonido habitual, suena de lo más dura.

El resto del álbum se adentra en un synth-pop sofisticado y minimalista que se altera en muy pocas ocasiones. Una de ellas es “I Can Hear Everything”, en la que Cole se atreve con el autotune, sin pasarse, eso sí, en una canción que casi podría pertenecer a los OMD más introspectivos. Y si nos vamos a “The Idiot”, podemos comprobar que también sabe utilizar su lado más sintético para dar con un emocionante, y melancólico, tema de puro pop. Porque no recurre a efectismos para que sus canciones entren fácilmente, pero sabe cómo meterte en ellas con los recursos que tiene. Ahí está la elegancia y serenidad con la que ataca “More of What You Are”, que es una pequeña maravilla. O los ocho minutos de “Wolves”, que cierran el disco de la mejor forma posible: envolviéndote en su melancolía.