Lizz Wright, JazzMadrid, sala Clamores (5/11/2019)

Crónica del concierto de Lizz Wright dentro del JazzMadrid.

De acuerdo, no es jazz. Pero miremos los cabezas de cartel de los festivales más famosos: Elton JohnStingSimply RedEric Clapton, … Bueno, visto lo visto, quizá esté mucho más cerca del jazz que la mayoría.

Lizz Wright canta góspel, soul, funk, pop, rock, country, y todo lo hace bien. Tiene una técnica envidiable y una voz grave y sedosa, tan perfecta, que con ella nunca tienes esa sensación angustiosa de si llegará a esa nota. La noche de ayer martes volvía a Madrid, a la sala Clamores, en formación de quinteto (David Cook a los teclados, Adam Levy a la guitarra, Ben Zwerin al bajo, y Michael J Moore a la batería). El concierto era parte del festival JazzMadrid y las entradas llevaban ya días agotadas.

Había dos pases, por lo que no se podía alargar mucho (lo que aquí se cuenta corresponde al primero, que empezó a las 8 de la tarde), pero los cerca de 80 minutos que duró la primera actuación fueron intensos y no tuvieron ni un segundo de desperdicio. Lizz Wright apareció en escena luciendo una falda rosa de volantes que le cubría hasta los pies, una camiseta gris y rosa de manga larga, y el pelo muy corto. Saludó al público, comentó que ya no recordaba bien cuándo había visitado Madrid por última vez y, sorprendida por el tamaño de la sala, dijo con cierta ironía: “this venue is cozy” (a mitad del concierto, agobiada por el calor que hacía, cambió la calificación por “super cozy”).

Comenzó el concierto con Somewhere Down The Mystic, un tema propio de su álbum de 2015 Freedom & Surrender. Ya desde los primeros compases se pudo comprobar que su voz estaba en perfectas condiciones y que la banda que la acompañaba era realmente buena (demostraron su virtuosismo en todos los estilos que recorrió Wright durante su actuación). A continuación cantó un tema de su último disco, Grace (el setlist se nutrió, fundamentalmente, de canciones de sus dos últimos trabajos), y después llegó la primera versión de la noche con Old Man, un clásico del Harvest de Neil Young que sonó a gloria (tanto como Walk With Me, Lord, el espiritual que cantó a continuación). Quizá el mejor momento de la noche fue cuando interpretó Southern Nights, el precioso tema de Allen Toussaint que también hizo famoso Glen Campbell. Y hubo algún solo brillante, especialmente por parte del guitarrista, aunque en general los demás músicos sólo cobraron protagonismo para que Lizz Wright los presentara al público.

Terminaba la noche con SaltFreedom y dos temas del último disco, Grace y What Would I Do Without you, este último escrito por Ray Charles. Y en los bises, debido a que iba muy justa de tiempo para la siguiente actuación, sólo cantó, sentada al piano, Who Knows Where The Time Goes, una canción de Nina Simone que dijo que espera poder incluir en su próximo disco.

Fue un concierto casi perfecto, al que sólo le faltó durar un poquito más (Lizz Wright se fue rápidamente a cenar algo antes de volver otra vez al escenario de la sala Clamores –durante el concierto preguntó al público cómo hacían los españoles para cenar tan tarde y, aun así, no estar gordos–). Esperemos que vuelva pronto por Madrid para presentar una nueva colección de canciones.

Fotos: Adolfo Añino