8.1
Score

Final Verdict

Liz Lawrence logra dar con una colección de canciones ecléctica y llena de ganchos sonoros en ‘Peanuts’, un disco en el que la electrónica, el rock y el pop se fusionan de la mejor forma posible. Sin duda alguna, uno de los trabajos más interesantes de este 2024.

Sorprende bastante que la carrera de Liz Lawrence no haya tenido más repercusión, ya que la artista británica ha dado unas cuantas muestras de talento a lo largo de la última década. Además, en diferentes formatos. Ahí tenemos el folk con el que inició su carrera, el cual dejó de lado para meterse de lleno en la electrónica que practicaba con Cash+David, un dúo por el que aparcó su aventura en solitario durante un tiempo. Pero luego volvió a ella con más fuerza y dispuesta a dejarnos una propuesta un tanto ecléctica. Así, en sus discos, encontramos indie-rock, electrónica de corte pop, o sonidos un poco más artys. Algo que se acentúa, y mejora, en este ‘Peanuts’ que acaba de editar.

Estamos ante uno de esos discos que nace de unas circunstancias adversas. A raíz de la pandemia, y sin conciertos ni grabaciones a la vista, Liz Lawrence vio como le era imposible seguir viviendo en Londres. Así que tomó la decisión de volver a su pequeña ciudad natal y tratar de sobrevivir allí. Lo que no se esperaba era que, tras una dura depresión, tuviera una nueva conexión con ese lugar que la vio crecer. O más bien con la naturaleza que lo rodea. Y esto ha servido crear una nueva colección de canciones que habla de un país que está en la mierda más absoluta, de ecología, o de cómo se están perdiendo los espacios públicos de las ciudades y de cómo la gente cada vez está más desconectada de sus vecinos, familiares o amigos.

Para crear estas canciones, Liz Lawrence ha contado con la ayuda del productor Ali Chant (Perfume GeniusYard ActAldous Harding). Además, cuando le llamó para trabajar con él, le dejó muy claro que quería sonar como un encuentro entre Primal Scream y Cate Le Bon. Una mezcla que, en un principio puede resultar extraña, pero que, tras escuchar el álbum, no lo es en absoluto. Ahí tenemos “Big Machine”, el tema que abre el disco, y una demostración de lo bien que se llevan un poco de electrónica, unos buenos guitarrazos rockeros, y un pop melódico y arty. Una formula que se repite en la también estupenda “No Worries If Not”. O ese lado más sintético y cálido que aparece en “Names Of Plants and Animals”, el cual casa de maravilla con ese puntito de excentricidad que le da Lawrence.

Lo mejor de este ´Peanuts’ es su dualidad. Liz Lawrence no se deja llevar por la tristeza de los temas que aborda y se va sin complejos hacia una música pegadiza y llena de ganchos sonoros. Solo hay que escuchar la calidez con la que aborda un tema como “That’s Life”, que habla sin tapujos de la depresión. O esa emocionante “Oars” que, por su letra, puede ser una metáfora de sobre la supervivencia o una canción que aborda el ecologismo. El caso es que es estupenda y de lo más pegadiza. Además de meterse de lleno en el synth-pop y entregar un tema como “Strut”, que es un tanto extraño, pero a la vez muy atrayente. O de lanzarse a un indie-rock a lo The Strokes en la maravillosa “Nitrogen”. Eso sí, para cerrar, prefiere jugar la carta de la épica en la emocionante “Top Level Joy”.