Enfrascados en un trimestre de 2022 memorable —en breve estarán de vuelta en la sección— Libros del Kultrum reedita Like a Rolling Stone. Bob Dylan en la encrucijada, del insigne Greil Marcus. Una obra magna donde el que quizás —siempre rebatible— sea el crítico más estimulante e influyente se adentra en la biografía de uno de los temas —esto ya no acepta discusión, al menos para servidor— más icónicos de la historia de la música. Las mil y una aventuras de la que bien pudiera ser LA CANCIÓN…  

Pero antes de sumergirse en la obra del ensayista californiano, unas someras puntualizaciones. Primero, aquellos que ya conocieron Like a Rolling Stone en su momento quizás no hallen demasiadas novedades en esta reedición… Eso sí, ampliada y revisada con una suculenta bibliografía y discografía anotadas. Y, obviamente, dudo del interés para no-dylanitas, los todavía «ofendiditos» por el Nobel de 2016, o los que creen que la historia de la música popular empieza con Spotify —o peor, Tik-tok—. Así que, adalides de la modernidad incontestable e incontrovertible, puede que este no sea vuestro libro. Para el resto, queridos viejunos y/o, mitómanos, prosigamos. Hay mucho que contar. «Once upon a time…» 

Y es que, como es proverbial marca de la casa, Greil Marcus desmenuza «Like a Rolling Stone» desde múltiples ángulos. Para empezar, tenemos el puramente enciclopédico, detallado hasta el extremo, como ejemplifican las tomas de su grabación el 16 de junio de 1965. E imbricado a ello, también hay espacio para la especulación. Ya sea sobre el origen creativo de la pieza o el objeto —u objetos— de su torrencial, ¿vengativa?, e inolvidable letra. Misterios que seguramente no son tan insondables, pero que el siempre críptico y cambiante Bob Dylan se encarga de alimentar.   

Luego nos encontramos con la vertiente que podríamos denominar contextual. Lo que no solo se entiende como la época socio-histórica de su gestación, los archireferenciados y efervescentes años 60 norteamericanos. Sino el de un entorno musical, desgranando el hit parade de entonces. Y donde los Beatles con «Help!» y los Stones con «Satisfaction» sentaban las bases de un tiempo nuevo ante el que el folk debía resituarse o parapetarse. Un doble zeitgeist que Marcus condensa como nadie… y que confluye, e influye, directamente en el propio Dylan, sumido en la encrucijada titular. 

Porque, a mi juicio, uno de los elementos más destacados de Like a Rolling Stone es como Marcus logra resaltar esa sensación de instante crucial, rebosante de tensión y ansiedad, en la carrera del bardo de Duluth, Minnesota. En efecto, hablamos de «la transición» a la electricidad. Es sabido que Dylan, agotado tanto por sus adicciones y demonios, como por ese peligroso encasillamiento de ser la «voz de su generación», se veía en una especie de callejón sin salida. En ese sentido, la canción objeto de pormenorizado estudio es el epítome, la punta de la lanza de su enérgica resurrección… Además de una apabullante, enrabietada declaración de intenciones. Se siente, Newport.

De hecho, hay algo particularmente maravilloso en las páginas en las que Marcus se detiene en la materialización de «Like a Rolling Stone». Me refiero a lo que sucede en el estudio A de Columbia Records en la ciudad de Nueva York, reflejo de las, a buen seguro, extenuantes, infructuosas pruebas… Hasta la venida de «la gran excepción», claro, la nunca superada cuarta toma del segundo día. Donde, de nuevo tiene lugar algo arcano, llamémosle azar o magia al servicio de la inspiración y el talento. 

No le anda a la zaga su posterior traslación al directo, en la que se incorpora la celebérrima batalla del Free Trade Hall de Manchester el 17 de mayo de 1966. Sí, la del mito de «¡Judas!» y el «tocad jodidamente fuerte»…«Like a rolling stone». Pero que ya antes se había mostrado como una titánica, denodada lucha de Dylan y su banda —The Hawks, antesala de los no menos formidables The Band— por hacerse con la canción en el escenario. Y, como ésta, indomable y rebelde, parece tener escurridiza vida propia. En esos pasajes Marcus se revela como un crítico privilegiado intentando atrapar lo inasible… igual que Dylan y compañía.

Vibrante y apasionado —la traducción de Mario Santana aguanta el tipo—, Greil Marcus vuelve a vencer y convencer con Like a Rolling Stone. Ciertamente, puede que solo sea un libro para dylanitas —por cierto, ansiosos estamos con su inminente nuevo libro—. No obstante, su habilidad para captar tanto la trastienda como lo fundamental y legendario de una canción eterna lo convierten, a mi juicio, en una lectura recomendable para cualquier interesado en la historia de nuestra cultura. Esencia, presencia e influencia de un hito de la música popular, el nexo perfecto entre el enfoque folk y el rock. «How does it feel, how does it feel?»