Publicidad

Woodstock live, Julien Bitoun (Libros Cúpula, 2019)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Hoy, efeméride musical incuestionable acompañada de lectura muy destacable bajo el brazo. Y es que este próximo mes de agosto —entre el 15 y el 17— el festival de Woodstock, icono inmortal del rock, el hippismo, la historia y la cultura en general, cumple nada menos que cincuenta años. Y para conmemorar semejante aniversario, Libros Cúpula publica Woodstock Live, del periodista, músico, autor y profesor francés Julien Bitoun. Un pormenorizado y muy ameno análisis de cada uno de los conciertos, así como las vicisitudes asociadas a la caótica organización y repercusión del más legendario de los eventos musicales multitudinarios. «El sueño hippie» que, citando al cofundador del Festival Michael Lang en el prefacio, al menos por una vez, «cumplió sus promesas». Tres días de paz y música…

Treinta y tres conciertos, dos muertes, dos nacimientos, 500.000 asistentes —a años luz de los 40.000 previstos por los organizadores, más 250.000 adicionales bloqueados en la carretera—, un millón de dólares en deudas… Los récords, anécdotas y acontecimientos acaecidos en la granja de Max Yasgur en Bethel, Nueva York, dan para mucho. Y Bitoun, autor de obras como Guitars & Heroes y Strange Brew, y colaborador habitual de Guitar Part y Guitarre Xtreme, las principales revistas sobre la guitarra y el rock en Francia, tiene tiempo y espacio para hablarnos de ellos. También para contextualizar someramente el Festival en ese crucial cambio de década, así como destacar su legado posterior, visible en discos, documentales, imaginería de todo tipo y ediciones revivalistas de la efeméride —¿se celebrará finalmente Woodstock 50?, se aceptan apuestas—. Pero el meollo de Woodstock live es otro.

Porque el libro, como debe ser, por otra parte —parece que lo de «New Normal» aún no se estilaba—, nos habla de música por encima de todo, desgranando las actuaciones que conformaron el Festival una a una, artista a artista, banda a banda. Woodstock live se configura en algo así como una «crónica de crónicas», en el que Bitoun hace las veces de crítico. Los nombres totémicos, Janis Joplin, Jimi Hendrix, The Who, The Band, Jefferson Airplane, Joan Baez, Crosby, Stills, Nash & Young, por supuesto. Pero también la «letra pequeña», incluso aquellas propuestas que la historia —y la mercadotecnia— ha soslayado, casos de actuaciones como las de Melanie, Mountain o Sri Swami Satchidananda, tiene cabida. Cada concierto posee su propio relato.

Santana en Woodstock. Foto: Bill Eppridge/The LIFE Picture Collection/Getty.

Pese al mito, en Woodstock live Julien Bitoun es capaz de analizar los shows de forma crítica, hablándonos de los triunfadores, algunos inesperados como el de los primerizos Santana —altamente «mescalinizado»— y Joe Cocker, la arrolladora pasión de Janis Joplin o la fiesta funk a horas intempestivas de Sly & The Family Stone. Pero también abiertamente de problemas de sonido —los Grateful Dead—, ubicaciones fallidas —Ravi Shankar—, o performances directamente olvidables, por ejemplo la más que complicada actuación de los Who —con intromisión del yippie Abbie Hoffman incluida— o el final del Festival, con un Hendrix demasiado «pasado de vueltas», que palideció en comparación con su incendiario concierto de Monterrey. Asimismo, también hay ocasión para tratar de sus enormes, dylanianas, ausencias, un what if de dimensiones colosales.

En ese sentido, la sensación que deja la obra es la de una lectura ligera y disfrutable que, sin embargo, consigue ir más allá del habitual libro-objeto, intentando situar —o, al menos, valorar— en su justa medida esas tres jornadas entronizadas para siempre en el inconsciente colectivo sociocultural. Si a ese «algo más» le añadimos una presentación suntuosa, con mención especial a su aspecto visual y su magnífica, apabullante selección fotográfica, Woodstock live tiene mucho de regalo «memorialístico» de éxito garantizado. Muy recomendable.  Cincuenta años no son nada…

To Top