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“Vainica Doble. La caricia pop”, Marcos Gendre (Milenio, 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Regresa Marcos Gendre, el autor más reseñado en Indienauta. Pero en esta ocasión lo hace de la mano de la editorial Milenio —como anillo al dedo le sienta el nuevo traje—, cuya más que notable colección de música no podía permanecer ajena a Indienauta mucho más tiempo. Vaya por delante que no podríamos haber elegido mejor obra para estrenarnos con esta editorial.

Los que tengáis el buen gusto de leer a Gendre ya sabéis como se las gasta este musicólogo. Apasionamiento e incontinencia verbal, gusto por las hipérboles y las metáforas de dimensiones swanescas —seguro que le encanta esta definición— para transformar canciones de pop en experiencias más grandes que la vida. Y claro, si combinamos a Marcos con Vainica Doble, la mezcla es espectacular. Descomunal. Apabullante. Pantagruélica.

Divida en dos partes, en la primera Gendre repasa al detalle la singular carrera de Gloria Van Aerssen y Carmen Santonja. Como bien dice el autor, ésta tiene mucho de quijotesca. Más “raras” que un político del PPSOE honrado, su desbordante originalidad hizo imposible “ajustarlas” ni a los patrones yeyés ni folclóricos, así como tampoco a la anglofilia, las tres corrientes predominantes en la recta final de los 60s y principios de los 70s. ¿Cantautor y folk pastoral? ¿Canción española? ¿Psicodelia? ¿Atisbos progresivos? ¿Coqueteos eléctricos y flamencos? Todo eso y bastante más. Si ha habido un grupo en este país que se escapa de los encasillamientos estilísticos, esas son Vainica Doble.

Y claro, como pormenoriza el libro, esa falta de corsés y ubicación estilística, unida a la ceguera y la falta de paciencia habitual de la industria musical nacional, llevó a las Vainica de sello en sello, de oportunidad perdida a mala experiencia y vuelta a la casilla de salida. Gendre se detiene a desmenuzar disco a disco la sin par trayectoria del dúo, abordándolos más con el corazón —en mi opinión, ciertas cosas han envejecido mucho y no para bien— que con objetivo espíritu crítico. Pero no es lugar para debatir sobre lo que en el fondo son menudencias —arreglos desfasados, algún tema sonrojante—. Lo importante, y la oportuna reivindicación de Gendre, es situar a Gloria y Carmen como algo más que un grupo de culto, sino como dueñas de una cosmogonía y voz absolutamente propias. Y como una referencia única para algunos de los movimientos más estimulantes y bandas más interesantes que ha dado este país, resumido en el acertado subtítulo del libro De madres de las movida al Donosti Sound.

Y es que la segunda parte del libro, titulada La Huella Vainiquera, es seguramente el mayor hallazgo del autor en esta obra. Gendre en estado puro, al establecer conexiones, afinidades y filiaciones musicales, lo que logra es trazar un mapa de coordenadas que recorre casi cincuenta años de pop estatal. Del “Zurdo” a Parade. De Carlos Berlanga a El Hijo. De Mecano —no todo podía ser bueno— a mis queridas Pauline en la Playa. Algunos más obvios, como Family, Aventuras de Kirlian, Le Mans o La Buena Vida, pero también con espacio para nombres que el tiempo ha dejado en un segundo plano bastante injusto, como Esclarecidos. Un centenar de páginas que se devoran y son un auténtico triunfo, remachadas por una serie de breves pero emotivas entrevistas con Paco Clavel —que cariño desprenden sus palabras— y Elena Santonja acerca de Vainica, en lo que parece un ejercicio literario del autor para cerrar el círculo. Un segundo libro que es el mejor argumento para defender la huella de Vainica Doble —gusten más o menos— y para señalar que, en fin, lo siento si suena a eslogan político, “otro pop es posible”. Y necesario. Felicidades Marcos, lo has clavado.

 

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