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Paul Está Muerto y Otras Leyendas Urbanas del Rock, Héctor Sánchez y David Sánchez (Errata Naturae, 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Mezclamos una buena dosis de surrealismo con un puñado de buen humor. Agitamos con un anecdotario del rock que el tiempo ha transformado en leyenda. Añadimos, claro, algo de música y… eso es Paul está muerto, el atractivo combinado que nos propone la editorial Errata Naturae. Mitomanía pura.

Lectura ligera pero muy jugosa, el periodista Héctor Sánchez se ha zambullido en la crónica imposible del rock. Esa con menos credibilidad que el diario del señor Marhuenda o una rueda de prensa de Mª Dolores de Cospedal hablando de cierto tipo de despido, pero que, de forma inconcebible, ha conseguido calar en el imaginario colectivo. A diferencia de los anteriores, al menos estos bulos son, en la mayoría de los casos, muy divertidos. Además, el autor está muy bien acompañado por otro Sánchez, David, bien reconocible dibujante para todo aquel que siga las publicaciones de Errata Naturae. En una sola viñeta/ilustración es capaz de resumir a la perfección cada una de las historias —hasta 33— y dotarlas de un elemento cómico.

Hay “trolas” para todos los gustos. Las que se basan en medias verdades que se exageran hasta límites insospechados. Las que se salen de madre. Las apocalípticas y profundamente absurdas. O delirantes. Alguna aterradora y/o vergonzosa. Y también algún tema realmente serio como la triste muerte de Mama Cass, la CIA tras John Lennon o el supuesto asesinato de Kurt Cobain en manos de Courtney Love.

Obviamente, hay muchas historias con el sexo y las drogas —el rock’n’roll se da por supuesto, aunque lo de Led Zeppelin y Keith Richards no tenga nombre— como detonantes principales, así como varios engaños —Pearl Jam, Michael Jackson—, donde los músicos demuestran su capacidad mediática y poder de seducción, orquestando patrañas que los ávidos periodistas rápidamente amplificaron, multiplicando así su poder icónico. Aunque, como bien se apunta en el libro, quizá en el caso de los White Stripes el asunto se salió de madre.

Pero, para este lector, los relatos más jugosos son los que inciden en letras y canciones de bandas legendarias y tienen que ver con la muerte, el diablo… y el Mago de Oz. La leyenda del accidente mortal de Paul McCartney que da título al volumen no tiene desperdicio, una paranoia para conspiranoicos y talibanes de los Beatles donde cada portada y letra tiene doble lectura. Igual que el descacharrante código maléfico oculto en Stairway to Heaven. Y en tercer lugar, tengo que comprobar con mis propios ojos y oídos, cuanto antes, la alucinante reconversión de un disco y película míticos en The Dark Side of the Rainbow. Seguro que cada lector encontrará las suyas. En definitiva, entretenidísima propuesta.

¡Ah! Se me olvidaba. También está Ozzy. Evidentemente.

 

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