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“Lou Reed. El Juego de las Máscaras”, Marcos Gendre (Quarentena Ediciones, 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Nuestro autor más reseñado en Indienauta, Marcos Gendre, vuelve a la carga con otro peso pesado de la historia de la música y su trilogía de discos más famosa y polémica. Nos referimos a Lou Reed y, ahí es nada, a Transformer, Berlin y Rock & Roll Animal. ¿Quién dijo miedo?

Publicado por Quarentena Ediciones dentro de su colección Discos que Marcaron una Época,  la inmersión de Gendre en la obra de Reed es tal que el fantasma del oportunismo, dado su todavía reciente fallecimiento, se desvanece aún más rápidamente de lo que el artista neoyorkino cambiaba de disfraz –apropiado en época de carnaval-. Marcos se zambulle en las insondables profundidades de una obra singular, atrevida y poliédrica como pocas en la música y es capaz de regresar sano y salvo a la superficie con un tesoro para nosotros, los lectores: un armazón rocoso de referencias y una fascinante, caleidoscópica, bola de espejos con forma de libro.

Que Marcos Gendre escribe con gracia y, sobre todo, pasión, ya lo sabíamos, pero en Lou Reed. El Juego de las Máscaras, me atrevería decir que se ha superado. Pese a que el terreno que pisa el autor es cenagoso y no pocas veces terrible –Berlin, Berlin, Berlin– su prosa es torrencial y exuda convicción. Y cuando detiene su relato para avisarnos de las conexiones del malogrado “poeta eléctrico” con autores como los escritores Hubert Selby o Nelson Algren es imposible no imaginarse al escritor disfrutándolo. Se nota que habla de “los suyos”. Creo que, tratándose de música, nada mejor para enganchar al lector que mostrando entusiasmo.

Precisamente esa exuberancia  y habilidad para transmitir las sensaciones que la música de Reed suscita es la que provoca el único pero que se le puede poner a este libro: su excesiva brevedad. Creo que tanto el  autor como el sujeto del libro merecían un trabajo más extenso, menos atropellado por momentos. En la segunda mitad de El Juego de las Máscaras Gendre recorre la carrera de Lou Reed post-Rock & Roll Animal a velocidad de crucero, poniéndonos la miel en los labios con Blue Mask, Edgar Allan Poe o Bill Callahan en apenas una docena de páginas. ¡Más, queremos más! Uno no puede dejar de pensar que dadas las limitaciones de espacio, solo nos muestra la punta del iceberg. Sé que Marcos esconde un libro extraordinario sobre Reed ahí, “sumergido” bajo éste.

Por otro lado, en Lou Reed hay además otra subtrama, un añadido apasionante y, ¿por qué no?  Un pequeño desafío –o al menos una llamada a la reflexión- lanzado a un tipo particular de lector: el crítico. Desde la certera andanada del prólogo, en la que Carmen Lloret se despacha a gusto contra ese “rey absolutista” y caprichoso que es la crítica, pasando por las múltiples referencias a las valoraciones que de éstos recibió la controvertida trilogía, ahora considerada clásica, de Transformer, Berlin y Rock & Roll Animal, o las legendarias respuestas del propio Reed en las entrevistas, pese a la brevedad de la obra se hilvana aquí un discurso muy interesante sobre la figura de éste -espero- ¿mal necesario?. Y es que no podría estar más de acuerdo. Pocas cosas más estimulantes que hablar de la creación artística, del arte y su influencia en nuestras vidas. Y pocas cosas menos estimulantes que ver como el crítico –en numerosas ocasiones también el artista- se pone por delante de la obra. Por mucho que se llame Lester Bangs o Rolling Stone. Ello significa que seguramente no tienes nada que decir.

Fobias o filias aparte, este no era el caso de Lou Reed, uno de los artistas con una carrera más monumental y rica de los últimos cincuenta años. Convertida ahora en legado, bien está que nos vayamos nutriendo de obras, como Lou Reed. El Juego de las Máscaras, que nos la reivindican de una forma tan rotunda y atractiva.

 

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