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Especial Patrick Modiano, Premio Nobel de literatura 2014

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

No queríamos acabar el “año literario” sin hacer mención al Premio Nobel de literatura, el francés Patrick Modiano. Pero gracias a la colaboración de la editorial Anagrama os podemos ofrecer bastante más que eso. Una triple reseña con la que, modestamente, nos adentramos en el singular universo, mental y literario, del galardonado escritor.

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“Calle de las Tiendas Oscuras” (Anagrama, 2009)

La primera de las tres obras a la que nos enfrentamos es una de sus más celebradas y reconocidas, obteniendo el Premio Goncourt y alcanzando ya, suponemos que aupada por la consecución del Nobel, la 3ª edición en nuestro país. Y una gran elección para empezar a conocer el particularísimo universo de Patrick Modiano, que gira en torno a dos ejes intrínsecamente ligados: la identidad y la memoria.

Calle de la Tiendas Oscuras es, técnicamente, una novela negra. La trama es, formalmente, una investigación, una búsqueda. Pero ¿hay caso a resolver cuándo a quién se busca es a uno mismo? ¿cómo se investiga la memoria? Aunque el estilo de la obra nos remita a clásicos del género negro como Hammett o Raymond Chandler, nuestro detective en realidad se parece al protagonista de Memento, tan desmemoriado y confuso como la fragmentada estructura del relato. Una confusión que, a veces, exige demasiado al lector, que tiene que tapar las carencias de la historia, los considerables “agujeros” argumentales, en favor de una novela que, más que a través de una trama hilvanada, se disfruta cuál cuadro impresionista. No es el desarrollo de la novela lo que impacta, sino las sensaciones que deja.

En un París de luz mortecina, el camino sin rumbo de nuestro detective tiene mucho de cinematográfico y, pese a que de vez en cuando Modiano incurre en el efectismo banal —esos objetos que recuerdan vagamente cosas son molestos— el particular juego entre realidad y ¿ficción? ¿sueño? ¿alucinación onírica? le deja todo el espacio del mundo al autor para desplegar su exuberante sensibilidad mediante reencuentros imposibles, conversaciones descompensadas, evocaciones fugaces y una excepcionalmente lograda sensación de desasosiego y pesadumbre. La vida, revelada a pedazos, es terrible, desgarradora. Al final, uno tiene la sensación de que Modiano quisiera decirle al lector: “quizá es mejor no saber, quizá sea mejor seguir siendo un fantasma”. Y eso es espeluznante.

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“Accidente Nocturno” (Anagrama, 2014)

Entramos en las novedades del Premio Nobel recién publicadas por la editorial barcelonesa con la breve Accidente Nocturno, hermana de Calle de las Tiendas Oscuras en su planteamiento de intrincada búsqueda. Pero en este caso no hablamos de detectives amnésicos y pasados que asustan, sino de un joven que quiere encontrar a la mujer que lo atropelló —y rápidamente trasladó al hospital—, en un accidente del que quizá él sea más responsable que la misteriosa conductora.

Claro está, tanto la convalescencia en la clínica como la posterior “investigación”, a partir de un nombre y una dirección, permite a Modiano bucear de nuevo en las procelosas aguas de la memoria, el recuerdo ambiguo o la inquietante incertidumbre. Nuevamente, hay fragmentos sumamente borrosos, figuraciones sobre la mujer y la información que va recabando pero, especialmente, sobre su infancia, su desaparecido padre y las rebuscadas conexiones que hace en su cabeza con su turbulento presente.

Pero a diferencia de Calle de las Tiendas Oscuras, Accidente Nocturno sí logra funcionar tanto a nivel superficial como profundo. La trama, menos ambiciosa pero mucho más verosímil, se desarrolla de forma más coherente. Incluso las divagaciones y pasajes más ensoñadores de nuestro joven protagonista funcionan convincentemente, dada la edad y singular momento vital en la que se encuentra. Y con el armazón de la historia sólidamente edificado, el desarrollo de la novela no sufre los arranques de lirismo e introspección emocional “marca de la casa” del autor francés. Más bien es al contrario, la enriquece y completa, haciendo de un relato mínimo un intenso y singular doble viaje. Por un lado, un minucioso recorrido geográfico por la ciudad de las luces. Y por el otro, un viaje emocional tanto por el pasado como por el desesperado presente de un joven que aún tendrá una esperanza para tomar las riendas de su futuro.

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“Libro de Familia” (Anagrama, 2014)

Y acabamos nuestro especial Patrick Modiano con Libro de Familia, la inequívoca autobiografía, género que, en manos del escritor francés, tenía que transmutarse en algo inusual, completamente diferente a los patrones del subgénero. Estamos ante un artefacto literario con forma novelesca y, cómo no podía ser de otra manera, fragmentada, episódica e indisimulada excusa para reflexionar sobre la memoria.

Como si estuviéramos hojeando un álbum de fotos inconcluso y caprichoso, sin una cronología en el estricto sentido habitual del término, en realidad Modiano nos está invitando a contemplar la existencia —a partir de su ejemplo particular— de forma circular. Lo primero que leemos es un nacimiento, el de su hija recién nacida y plácidamente dormida, mientras el padre debe acometer la primera obligación respecto a ella: registrar su nacimiento. Hacer que su vástago forme parte legal de la historia. Lo último que nos encontramos en Libro de Familia es, de nuevo, a la hija recién nacida, para recordarnos, lapidariamente, que “nada le perturbaba el sueño. Todavía no tenía memoria”.

A partir de ese principio y final se nos propone un viaje de lo más variopinto y entretenido a cuenta de un pasado familiar que tiene de todo: matrimonios, muertes, terribles choques con la Historia en mayúsculas —la ocupación nazi de Francia sufrida por sus progenitores, el miedo a las redadas contra los judíos—, la carrera cinematográfica de su madre, Alejandría y decenas de personajes tan curiosos como reveladores. Todo un batiburrillo de hechos, anécdotas, testimonios e información que hilvana una existencia vital singular, diría que quebrada. Una identidad en busca de identidad. Una identidad siempre en construcción.

Es desgarrador pensar que la búsqueda de Modiano, o al menos la que nos deja ver a través de sus historias, parece condenada a ser insuficiente, poco concluyente para proporcionar la paz que sus personajes necesitan. Patrick Modiano es una voz literaria singular muy poderosa. Aventurarse en su mundo es un reto muy exigente para el lector. Pero también extraordinariamente estimulante. A fin, de cuentas, todos tenemos un pasado y una historia.

 

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