Publicidad

El cuidado de los pájaros, Francisco Sousa Lobo (Reservoir Books, 2019)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Elcuidadodelospajaros_indienauta

Hay que apostar por los cómics y los autores valientes, que arriesgan adentrándose en cuestiones de lo más espinosas, explorando las posibilidades que el medio proporciona. Es el caso de El cuidado de los pájaros del portugués Francisco Sousa Lobo, que publica Reservoir Books. Uno de los temas más peliagudos que servidor puede imaginarse, la pedofilía, a través de un personaje insondable, Peter Hickey, tan traumatizado como contemplativo. Ornitología, devoción religiosa y una aborrecible pulsión en un relato «distinto», minimalista… y perturbador.  

Nacido en Mozambique en 1973, Sousa Lobo estudió arquitectura en Lisboa y Bellas Artes en Londres —donde vive desde 2005—. Autor de una decena de obras, por las que ha obtenido los premios más prestigiosos del cómic en Portugal, como el Amadora BD y el Comic Con Portugal, entre las que destacan la kafkiana y algo autobiográfica The Dying Draughtsman/O Desenhador Defunto, publicada en 2013; The Upper Room/O Andar de Cima, aparecida un año después, a raíz de su labor como comisionado del Centro de Arte e Comunicação Visual de Lisboa; o Deserto/Nuvem (2017). Y, por supuesto, este El cuidado de los pájaros que nos ocupa, originalmente publicada en 2015. Una invitación a asomarse al abismo, la mente de un ser profundamente trastornado. 

Y es que la historia de Peter Hickey se las trae —nivel Happiness de Todd Solondz—. Víctima de abusos en su infancia, aislado y con evidentes problemas sociales, Sousa Lobo nos retrata a un pedófilo potencial, cuya vida discurre entre la fascinación por las aves, con las que interactúa, entendiendo su canto, aunque eso signifique también comprender que estos conocen su secreto, juzgándole, y la frustración generada por sus conflictos internos: sus deseos sexuales y su conflictiva relación —los motivos son obvios, aunque la Iglesia, bochornosamente, los intente ocultar cuando les ocurre a «los suyos»— con Dios, que no parece escucharle. 

En El cuidado de los pájaros Sousa Lobo nos habla sobre la culpa y la soledad, factores indisociables para el infortunado protagonista del cómic. Y es que Hickey pretende que la observación de alados, pasión adquirida igualmente de niño, sea ahora su forma de relacionarse con el mundo, el legado que puede ofrecer a los críos de su entorno, en lo que puede interpretarse como un intento de reescribir su propio pasado. Pero, al mismo tiempo, la ornitología —agravada a la captura temporal, para observarlas más de cerca— aproxima al personaje a su terrible flaqueza. La cercanía entre buscar hacer el bien y estar a un paso del mal. O la triste imposibilidad de lo primero. 

El mérito de Francisco Sousa Lobo es lograr sumergir al lector en una obra tan tensa y oscura sin cargar las tintas de un asunto tan sensible ni subrayar el drama. Su uso de la elipsis narrativa es sensacional, sugiriendo —esas páginas 94 y 95— más que mostrando, y sin miedo a las viñetas que no necesitan texto para contarlo todo —esos sudores—. Una sutileza que asimismo se refleja en el aspecto visual, austero hasta el extremo, tanto en el parco uso del color —verdes y negros—, como en la simplista ilustración. Elementos que ahondan en lo enfermizo y la comezón interna del personaje central, y que permiten al lector centrarse en el meollo de un relato perfectamente armado, y de indiscutible pegada, sobre la oquedad y fragilidad humanas. 

To Top