Publicidad

“Desorden Púbico. Una Plegaria Punk por la Libertad”, Pussy Riot (Malpaso Ediciones, 2013)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Finalmente, las Pussy Riot -las Desorden Púbico del título- fueron liberadas, tras la amnistía general decretada por el presidente ruso Vladimir Putin, una medida de gracia aprobada por el parlamento ruso con motivo del 20º aniversario de la Constitución y que, atención, beneficia a unas 12.000 personas, incluidos los 30 activistas de Greenpeace del buque Artic Sunrise arrestados desde septiembre por el intento de ocupación de una plataforma petrolífera en el Ártico, o el magnate petrolero y antiguo opositor al régimen Mijáil Jodorkovski.

María Aliójina y Nadezhada Tolokónnikova han cumplido casi dos años de cárcel -les quedaban tres meses para cumplir su condena-, mientras que la tercera Pussy Riot apresada, Yekaterina Samutsévich, ya se le había otorgado la libertad condicional en octubre de 2012. De hecho, el Tribunal Supremo ordenó recientemente revisar la condena de las tres convictas por considerar que durante el proceso judicial se habían producido una serie de irregularidades. Y aquí abandonamos la crónica puramente informativa y objetiva de los hechos, para pasar a ocuparnos de esta breve pero demoledora obra que la editorial Malpaso nos ofrece oportunamente para recordarnos -y por favor, no olvidar- como funcionan hoy las dictaduras burdamente disfrazadas bajo una fachada democrática. Umm, esto me suena…

Desorden Púbico documenta con exactitud el “caso Pussy Riot”, una de las últimas y más sonrojantes batallas libradas por un régimen represor y autoritario, el ruso en esta ocasión -a mí me recuerda muy poderosamente a otro mucho más cercano también-, contra las libertades de expresión y de conciencia, expresadas por un grupo de cinco muchachas -dos pudieron escapar, abandonando el país-, integrantes de este colectivo artístico-musical que, el 21 de febrero de 2012 escenificaron un acto de protesta contra la situación política en su país en la catedral de Cristo Salvador de Moscú mediante una plegaria punk, titulada “Virgen María, Llévate a Putin”. La guitarra, tres acordes, y la verdad.

Acusadas y sentenciadas por “vandalismo e incitación al odio religioso”, entre otras lindezas -incluyendo la blasfemia y la apología del terrorismo-, el libro muestra con claridad que dicha acusación fue una falacia, símbolo cruel de la desfachatez de una justicia absolutamente cómplice con el poder político, en un juicio que tuvo mucho más que ver con Franz Kafka que con la aplicación de las leyes. No vale la pena intentar buscar argumentos o sentido al proceso: las Pussy Riot fueron encarceladas por gritar -por desafiar si quieren- su oposición a Putin, un dictador que además cuenta con la connivencia de la Iglesia ortodoxa rusa, razón por la cuál la protesta se llevó en dicho lugar.

Junto a la pantomima de los tribunales -impagables los extractos de las transcripciones del juicio con perlas como la respuesta de uno de los testigos de la acusación: ¿Cree que la palabra feminista es insultante? Sí, para un creyente ortodoxo es un insulto- el libro recoge también los extraordinarios alegatos de las Pussy Riot y sus abogados defensores. No puedo dejar de citar a la abogada Violetta Vólkova -“La Iglesia se está convirtiendo en una institución del Estado, mientras que la constitución, no deja de transformarse en un monumento, levantado sobre las tumbas de la ley, la justicia y los derechos humanos, elementos que han sido pisoteados durante el desarrollo de todo este proceso-”. ¿No les resulta familiar?

Que la música y la cultura se organice -el resto de la obra es un compendio de personalidades como Yoko Ono, Bianca Jagger, Peaches, Simonne Jones, Justin Vivian Bond, Tobi Vail , JD Samson y Vivien Goldman, entre otras, mostrando su apoyo a las Pussy Riot tras su encarcelamiento- en defensa de las libertades y los derechos de los seres humanos no es solo un motivo de celebración. Es algo necesario -basta ya de exhibicionismo vacío-. Para que, como bien dice la plegaria, se lleven a Putin… y a muchos más. Un libro valioso y a reivindicar.

To Top