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“Bass Culture. La historia del reggae”, Lloyd Bradley (Acuarela/Antonio Machado, 2014)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Llevamos unos cuantos años de suerte. Pequeñas editoriales independientes con muy buen gusto y aún mayores arrestos se atreven a publicar obras magnas que parecían condenadas al olvido, o a rescatar talentos aún por descubrir. Son “la resistencia” en un mundo editorial que, sino fuera por ellas, estaría lastimosamente dominado por esas fiestas/galas de entrega de premios rebosantes de caspa y casta, donde se conocen los ganadores con un año de antelación. ¿Se me entiende, verdad?

En particular, el pequeño “sector” de los libros de música en nuestro país últimamente se está viendo gratamente alimentado por ambiciosos trabajos, dedicados a analizar estilos musicales, movimientos y/o escenas escasamente abordados, y por tanto empezando a subsanar el inmenso vacío que existe en España en lo que se refiere a la “historia de la música”. Sólo este año me vienen rápidamente a la cabeza el tremendo Energy Flash de Simon Reynolds (Contra) o el valiente La Distorsión Inteligente de Marcos Gendre (Quarentena), sobre la música electrónica o el post-hardcore respectivamente. Ahora, las editoriales Acuarela y Antonio Machado nos ofrecen este Bass Culture, centrado en desentrañar la historia del reggae. Con pelos —mejor dicho, rastas—, y señales.

Publicado originalmente en el año 2000, el primer acierto de La historia del reggae es, sin duda, su autor. El inglés Lloyd Bradley ha ejercido de periodista la mayor parte de su vida, pero desde el primer párrafo el lector nota que su relato no proviene sólo de la investigación, sino de la propia experiencia. Bradley fue un sound system man y su trabajo refleja tanto el análisis bien documentado como la opinión de quién sabe de lo que habla. Además, logra superar uno de los escollos habituales en los libros con voluntad histórica: hablar de política, sociología y cultura sin pontificar ni establecer una barrera de “pedantería” con el lector. El relato es ameno y sorprendemente cercano. Y esto lo escribe alguien muy muy ajeno al reggae.

En mi opinión, Bradley brilla precisamente al adentrarse en la historia político-social de Jamaica. Bass Culture es la historia de su nacimiento como nación, de los guetos de la isla caribeña, de la politización extrema y violenta de su cultura, del papel del movimiento rastafari —apasionante cuarto capítulo, Message from the King—, y la espiritualidad, etc. Así, el autor no nos está hilvanando sólo una sucesión nombres -músicos, bandas, promotores- relevantes de la música reggae. Nos está diciendo que el reggae ha sido un elemento fundamental para entender la evolución de ese pequeño país económica —certeros son sus apuntes acerca del aspecto económico/industrial del reggae—, social y culturalmente. Teniendo en cuenta que el libro ya tiene quince años, sólo nos falta saber si aún mantiene esa importancia hoy en día, dentro de la era digital.

Claro que Bradley no se olvida de la música. Al contrario, bucea en los orígenes del reggae, y nos propone un viaje por el origen popular y festivo del estilo, los sound systems de los años cincuenta, para luego pasar por el ska, el rocksteady, el dub y el toasting. Por supuesto, hay espacio para la internacionalización del reggae, primero con su trasvase inglés, luego en su apogeo gracias al icono universal Bob Marley —otro acierto del libro es que no se cae en el divismo habitual al hablar del mito, contextualizando su papel—, y finalmente con el más cercano renacimiento de la mano del dancehall, cuando las puertas del éxito masivo parecían cerrarse definitivamente.

Salpicado por los comentarios y opiniones de varios de los actores principales de esta epopeya musical, como Prince Buster, Bunny Lee, Jimmy Cliff o el imperdible Lee Scratch Perry, Bass Culture es un documento de valor único. Sólo nos quedamos, nuevamente, con la incertidumbre de saber qué ha pasado con el reggae en el nuevo milenio. En definitiva, recomendabilísima lectura ¡Menuda historia!

 

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