Bandoleras y caminos

Con el muy actual título de Libertad, el director Enrique Urbizu –No habrá paz para los malvados (2011)- presenta una nueva obra en dos formatos: como película en cines y como serie en Movistar Plus, montaje este último que comento en estas líneas. Se trata de una ficción sobre bandoleros -el referente audiovisual es Curro Jiménez (1977)- en el que el personaje principal es Lucía ‘La Llanera’, bien interpretada por la cantante Bebe como una mujer fuerte en un mundo de hombres, que de hecho la persiguen con el fin de someterla, asesinarla, silenciarla o poseerla. 

Libertad es una serie sobre la violencia, que aparece en dos formas: la ejercida desde el poder, que puede ser legal, representado por el Gobernador (Luis Callejo) y Don Anastasio (Pedro Casablanc); y también desde un poder de facto que ejercen las bandas criminales que lideran el ‘Aceituno’ (Isak Férriz) y el ‘Lagartijo’ (Xabier Deive); pero también una violencia brutal, propia de unos tiempos sin ley ni derechos humanos, que es la que necesariamente utiliza ‘La Llanera’ para sobrevivir, para no ser violada o para proteger a su hijo, Juan (Jason Fernández). El argumento se plantea como un serial de aventuras en el que la heroína se enfrenta continuamente a enemigos, persecuciones y fugas. 

Muy bien rodada, con bastante acción y una estupenda fotografía de Unax Mendia, el tono de la serie es el de un western, con gran protagonismo de los paisajes, ese monte que es el símbolo de la libertad que busca ‘La Llanera’. Creo, personalmente, que la serie falla, sin embargo, al no encontrar un punto de vista más definido: la heroína no se convierte en protagonista. Hay un personaje interesante -que recuerda a Sin Perdón (1992)- interpretado por Jorge Suquet, un cronista encargado de registrar los hechos de ‘La Llanera’ y de imprimir la leyenda. Un personaje que, sin embargo, se disuelve durante la serie. Esta falta de anclaje para el espectador conlleva a que vayamos saltando de una cosa a la otra, perdiéndose la implicación emocional del espectador y el interés por la trama principal. 

Libertad funciona muy bien en sus pasajes aislados, en el itinerario de Luisa y su hijo, que se van encontrando por el camino a diferentes personajes -caso del interpretado por Ginés García Millán– y quizás se habría beneficiado de una estructura más claramente episódica.