El último verano

La guionista Clara Roquet debuta como directora con la estupenda Libertad, que tienenada menos que seis candidaturas para los premios Goya. Parece justificado. Esta cinta se presenta como un coming of age que podría pensarse autobiográfico en el que la protagonista, Nora (María Morera Colomer) se enfrenta al típico verano en el que perderá la inocencia (en muchos aspectos) y dejará de ser una niña para emprender el camino hacia la vida adulta. Un registro que puede recordar al cine de Sofia Coppola y en el que Roquet sabe trasladar a la pantalla las imágenes, texturas y sabores del verano. Pero hay más. 

Esa línea argumental se enriquece con la presencia del personaje principal, Libertad (Nicolle García), una niña como Nora, pero de otro país -Colombia- y de otra clase social -su madre presta servicio en la casa de Nora-. Este conflicto de clase entre las dos adolescentes aporta interés y tensión al relato, que ahora trae a la cabeza una película tan importante como Roma (2018) de Alfonso Cuarón. Pero Roquet no elige bandos y se muestra equilibrada en el retrato de las dos adolescentes, mostrándolas con las luces y sombras de sus respectivas clases sociales. No son culpables de sus circunstancias. Además, todo esto da pie a un estupendo relato de amistad juvenil -y femenina- que realmente llega a emocionar. Roquet sabe jugar con las dificultades para la amistad entre dos chicas de diferentes orígenes, pero también con sus alegrías y primeras experiencias -el primer deseo sexual, el coqueteo con el alcohol y las drogas, la decepción de descubrir que los padres no son perfectos-. 

Hay dos elementos que me gustan mucho de esta película y que creo que la redondean: los personajes de la madre de Nora -Teresa (Nora Navas)-, la abuela -Ángela (Vicky Peña)-, y la empleada doméstica -Rosana (Carol Hurtado)-, nos muestran retratos de mujeres en diferentes etapas de la vida y en distintas circunstancias que complementan el de las adolescentes; y, por otro lado, el uso del personaje de Libertad como catalizador de los conflictos de todas esas mujeres que, precisamente, buscan eso mismo, liberarse, en una película en la que el reparto masculino se mantiene siempre en segundo plano. Una de las películas españolas del año.