Leo Mateos, sala El Sol, Madrid (13/02/2020)

Viviendo del pasado

Leo Mateos tenía todas las papeletas para haberse convertido con sus Nudozurdo en una banda estandarte, en un cruce entre Los Planetas y León Benavente. Sin kraut rock y sin flamenco. Pero con un punto decadente, de distorsión y de letras sangrantes, depresivas, de relaciones tóxicas. Y, sin embargo, todo se fue al garete por el propio designio de Leo Mateos. Por la inconstancia, por sus propios quebraderos de cabeza. Canciones no le faltaban. Una pena.

Era la primera vez que escuchaba las tres nuevas canciones de Leo Mateos en directo. Y sí, siguen teniendo sustancia. En una onda más íntima y menos rockero, más noise o dream que rítmico. Abrió el concierto con la redonda “Valentino Envenenado” la cercanía con San Valentín ayudaba. Para luego volver a su semilla, al germen de Nudozurdo y sus “Mil Espejos”.

Mateos estrenaba banda de lujazo: Jorge Fuertes a la batería, Juanma (CampeónDisciplina AtlánticoEl Pardo) a la guitarra, Ojo al bajo (ex La Débil) y a los teclados Nieves Lázaro. Lázaro es la mujer de Manuel Cabezalí (líder de Havalina) que ha producido sus nuevas canciones. Nueva lírica, nuevos tiempos. Con la dosis moderna, o la dosis exacta, para que todo siga una continuidad, que no se aleje del pasado, del sello de identidad de Nudozurdo.

Y es que las canciones del pasado siguen ahí, vivitas y coleando, convenciendo una vez más a los fans, casi la mitad del aforo de la sala El Sol, que estaba entregada al recuerdo, y mirando al presente. Esperando que los frutos sigan siendo igual de maduros.

El sonido fue perfecto. Estaba a los mandos un técnico de calidad como Juan Mora (responsable también del sonido de Costello Club). Y entre los asistentes antiguos músicos de Mateos como Josechu, el que fue batería de Nudozurdo.

La conjunción de la banda hizo que todo encajase a la perfección. Y comprobamos que Lázaro como corista puede dar mucho juego a Mateos, algo que pudimos ver especialmente en “Seres que brillan” su último adelanto, estrenado el viernes pasado. También nos deleitó con “El sacrificio de la reina”, otra canción que sigue su propia estela.

Entre sus clásicos cautivaron “Ha sido divertido”, “El hijo de Dios” o esas maravillas introspectivas que son “Úrsula hay nieve en casa” o “El diablo fue bueno conmigo”. Prolongando su talento. Viviendo en la sombra y queriendo traer nuevas cosechas que iluminen el panorama. Porque lo bueno está por llegar.

Foto: Benito Corral López.