La primera temporada de Legión era una estimulante, sorprendente e inusual propuesta, que poco tiene que ver con los superhéroes de Marvel o con los X-Men de Fox. Esta segunda entrega va más allá: es más arriesgada, libre y visualmente impactante que su predecesora. A pesar de que el protagonista de la historia es un mutante con poderes sobrehumanos, estamos ante una serie de autor, con una ambición artística que entusiasma. Noah Hawley -creador de Fargoprescinde de coartadas argumentales, como la subjetividad del trastornado personaje principal -David Haller (Dan Stevens)-, para justificar sus ideas más atrevidas. Pocas series le dan tanta importancia al apartado visual como esta ficción, que en cada capítulo fabrica momentos originales, estimulantes y memorables. Como si el protagonista de Mr. Robot fuera un mutante de los X-Men en historias soñadas por David Lynch o Alejandro Jodorowsky. Cada entrega de Legión es una experiencia, y aunque contiene los giros argumentales a los que estamos acostumbrados en cualquier serie post-Perdidos, creo que su mayor disfrute es dejarse llevar por sus imágenes y por su estupenda banda sonora. No estamos ante la típica serie centrada en el spoiler. La historia es mínima, pero enrevesada por sus constantes saltos entre lo real y lo soñado. Sus personajes son atípicos, excéntricos, lo que no quiera decir que no sean muy humanos: destaca sobre todo Syd Barrett (Rachel Keller) -nombre homenaje a Pink Floyd para una mutante equivalente a Rogue/Pícara- que protagoniza el mejor episodio de la temporada. Y quizás de la serie. Combinando acción superheroica con momentos de terror, psicodelia, y humor, Legión se permite, encima, proponer reflexiones sobre quiénes somos, sobre cómo nos comunicamos y sobre la sociedad en la que vivimos. Sé que no es una serie para todos, pero, si buscáis algo diferente, no lo dudéis. A continuación, algunos comentarios sobre cada episodio, eso sí, con spoilers.

Chapter 9. Continuidad y ruptura: el inicio de esta segunda temporada se postula como una continuación directa de la primera, para luego presentar claramente las claves argumentales de lo que es una etapa muy diferente en la historia. Este primer capítulo confirma la serie de Noah Hawley como la más atípica, estimulante y absorbente ficción catódica actual. No veo series que, como Legión, tenga esa capacidad de generar constantemente imágenes estimulantes y enigmáticas. La estrategia, de hecho, es desconcertarnos, presentándonos primero situaciones extrañas, que luego irán encajando en una suerte de puzle que se irá desvelando. Mencionemos la inquietante imagen -y el sonido- de los dientes que castañetean de los infectados por la enfermedad que propaga el Rey Sombra; los niños convertidos en soldados por su inmunidad al contagio; las trillizas con bigote, de voz mecánica, que parecen salidas de un sueño (o de una pesadilla); el ‘duelo de baile’ entre David (Dan Stevens), Lenny (Aubrey Plaza) y Oliver (Jemaine Clement). No hay una serie más misteriosa y original. 8/10

Chapter 10 está dirigido por Ana Lily Amirpour, prometedora realizadora de Una chica vuelve a casa sola de noche (2014). Lo visual se impone de nuevo sobre el argumento, que establece una nueva amenaza, en principio todavía más peligrosa que el Rey Sombra, anunciada por una Syd Barrett (Rachel Keller) venida del futuro. En este episodio conocemos a Amahl Farouk (David Negahban), verdadero rostro del Rey Sombra. Repasemos el catálogo de imágenes memorables: la consulta esotérica -bola de cristal incluida- en mitad de la nada; el enfrentamiento entre David y Farouk en el plano mental/astral expresado como un combate de lucha libre, un duelo entre samuráis, o con los contendientes convertidos en un tanque y en humo; apuntemos también el colorido inicio en un carrusel; la explicación en clave de película educativa sobre cómo ve el mundo una garrapata y un perro; los esfuerzos de Cary (Bill Irwin) y Kerry (Amber Midthunder) por volver a ser un solo ser. Todo está expresado de la forma más inusual e ingeniosa posible. 7/10

Chapter 11 comienza con otro falso documental que nos explica la posibilidad de un contagio psicológico, lo que refresca la noción de que una idea -representada visualmente con un huevo- puede convertirse en un delirio destructivo: esos pollos negros, deformes y pringosos que se arrastran hasta su víctima. No debe ser casualidad que el ataúd del recién fallecido Rey Sombra, tenga forma de huevo. Este contagio no es otro que el de los inquietantes dientes castañeteantes, que ahora descubrimos no se deben al Rey Sombra, sino al misterioso monje budista, nuevo McGufin. David tendrá que liberar a sus compañeros del contagio, lo que le lleva a realizar pequeños viajes al interior de sus mentes. Cada personaje está encerrado en un espacio mental diferente, que da pie a propuestas visuales interesantes. Ptonomy (Jeremie Harris) está atrapado en un laberinto de jardines, verdes y coloridos. La doctora Melanie Bird (Jean Smart) está atrapada en otro laberinto, minotauro incluido -lo que despeja una enigmática imagen del primer episodio- por el que los protagonistas se mueven como en una aventura conversacional al estilo de los primeros videojuegos de ordenador. Este episodio dirigido por Sarah Adina SmithThe Midnight Swim (2014)- confirma que en Legion pasan un montón de cosas sin que los personajes se muevan un centímetro en el plano físico. 7/10

Chapter 12 es un magnífico episodio centrado en el personaje de Syd Barrett. Con una concreción narrativa admirable, nos cuentan los primeros compases de su existencia, desde su mismo nacimiento, en una vida marcada por su poder mutante: no puede tocar a nadie a riesgo de absorber al otro durante varios minutos. Las escenas que muestran esto se suceden varias veces, ya que David aparece en este nuevo laberinto psicológico para tratar de liberar a Syd. Se convierte así en testigo de las experiencias de su amada, pero se ve prisionero de un bucle -parecido al de Atrapado en el tiempo (1993)- del que no podrá escapar hasta dar con la clave psicológica que le pide la propia Syd. Noah Hawley ya había utilizado El mito de Sísifo de Albert Camus en su serie Fargo, y aquí retoma el concepto, condenando a David a repetir la vida de su pareja sentimental una y otra vez, inútilmente. Luego, la propia Syd define su existencia como la condena a sobrevivir cada día, para luego empezar de nuevo. 9/10

Chapter 13. Una habitación al revés; un submarino cruzando el desierto; una mujer que coloca girasoles en un jarrón y rememora un extraño sueño; una mujer que nace de la tierra y se aleja sobre un caballo. Este episodio parece escrito por Alejandro Jodorowsky. El Rey Sombra esgrime la teoría del superhombre de Nietzsche: en los tebeos, los mutantes de Marvel -Magneto y compañía- se autodenominan como el “homo superior“. Un discurso que podría haber estado en boca del Lorne Malvo (Billy Bob Thornton) de la primera temporada de Fargo. El argumento explora el misterio de la reencarnación de Lenny (Aubrey Plaza), interrogada sucesivamente por Clark (Hamish Linklater), Ptonomy, y finalmente por el propio David, lo que nos lleva a una revelación sorprendente que desencadena una reacción emocional en el héroe. Por cierto, estamos ante una serie tan subjetiva y engañosa que el típico “En episodios anteriores” se sustituye por “Aparentemente en Legión…” 8/10

Chapter 14. El personaje de Legión, en los cómics, -creado por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz– es un mutante superpoderoso que sufre un trastorno de personalidad múltiple. Un aspecto que no se ha reflejado demasiado en esta serie, pero al que se hace un guiño en este episodio, alejado del argumento principal, que utiliza como excusa los universos paralelos para multiplicar al personaje en diferentes sujetos, con futuros y destinos divergentes. Así, vemos a David como un discapacitado dependiente, un millonario, un oficinista al que le canta un ratón y que se droga con typex (quizás no en ese orden), un sin techo -lo que da pie al atrevimiento de recrear una escena de La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971). La constante en todas esas líneas temporales es su hermana, Amy Haller (Katie Aselton), lo que realza al personaje tras su -aparente- destino, y potencia lo que vendrá después. Asistimos aquí a una secuencia-precuela de la primera temporada, que luego se resume en un montaje con la canción Superman, de The Clique -más conocida por la versión de REM- aquí interpretada por el propio Noah Hawley y por el autor de la banda sonora de la serie, Jeff Russo. 9/10

Chapter 15. Una nueva secuencia pedagógica reitera el concepto de las ideas como huevos que eclosionan dentro de nosotros, que pueden ser contagiosas y acabar dominándonos. También nos hablan de preocupaciones que se convierten en miedos irracionales, que dan lugar a acciones tan terribles como una caza de brujas. Una idea de tremenda actualidad, que aquí se traduce en los héroes sospechando de su líder, el almirante Fukyama, cuya identidad se desvela (Marc Oka). Esta trama da lugar a secuencias visualmente interesantes -el enfrentamiento entre David y la criatura pringosa; cuando las Vermillion juegan al ‘escondite inglés’ con Clark-. Pero lo principal sigue siendo el enfrentamiento con el Rey Sombra. Aquí asistimos a la paradoja de que Syd Barrett pueda sentir celos de su yo-del-futuro o que el gran villano apocalíptico de la temporada sea, en realidad, el propio héroe. 7/10

Chapter 16. El argumento de esta temporada de Legión ha comenzado siendo muy libre, abstracto, misterioso, repleto de imágenes estimulantes. Conforme ha avanzado la historia, sin embargo, el relato debe ir haciéndose más concreto, para resolverse. Aquí estamos ante el manido momento en el que el héroe, David, decide enfrentarse finalmente al villano, el Rey Sombra, tras una revelación: la ubicación de su cuerpo, encerrado en un ataúd con forma de huevo. Para ello, David recluta a sus colaboradores, forma un equipo, mientras el villano se guarda en la manga alguna trampa. Todo esto es sin duda convencional, lo hemos visto miles de veces, pero Noah Hawley lo ejecuta de una forma, sin duda, diferente: David se imagina a su equipo como fichas que debe desplegar en un tablero; y el Rey Sombra consigue controlar a la doctora Bird, pero esto lo descubrimos en una escena rebobinada. Además, una nueva secuencia pedagógica se permite definir la época en la que vivimos con una claridad pasmosa, utilizando el mito de la caverna de Platón. Nos dice que no solo estamos atrapados por las sombras que vemos en nuestros móviles y dispositivos, sino que, a través de las redes sociales, hemos reducido a sombras a los otros, y a nosotros mismos. 8/10

Chapter 17. Este episodio comienza exactamente donde acaba el anterior, con la doctora Melanie Bird atacando por la espalda a Clark, pero enseguida el argumento da uno de sus acostumbrados saltos para centrarse en las últimas tres semanas. Un flashback que revela cómo se ha conquistado la influencia que ahora ejerce sobre Melanie el Rey Sombra -esa amalgama de Oliver y Farouk-. Estamos ante un capítulo dirigido por el propio Noah Hawley -que se recrea en imágenes de consumo de drogas para establecer un tono alucinado, lisérgico- cuyo argumento se antoja complejo, porque nos lleva a momentos previos a hechos como el destino del monje o la reencarnación de Lenny. Paralelamente a este flashback, las tramas ‘actuales’ de la temporada siguen su curso: vemos a Kerry y Cary ejecutar el plan de David; y la reencarnada Lenny vuelve a sus viejos hábitos de drogadicción, lo que da lugar a nuevas imágenes alucinadas. También aparece Amy -la hermana de David- cuyo cuerpo utiliza ahora ella. Todo esto es sin duda lioso, pero Hawley tiene la capacidad de reconducir la acción, de nuevo, a la primera escena en la que Melanie ataca a Clark. 7/10

Chapter 18. En los cómics, Legión ha sido un villano antes que un héroe y en este episodio de la serie se apunta la posibilidad de un futuro en el que el mutante, demasiado poderoso para ser controlado, acabe convertido en una amenaza. Este es un tema que ha reportado historias memorables para Marvel Comics, como la recomendable Saga de Fénix Oscura de los X-Men -malamente trasladada al cine en X-Men: La decisión final (2006) y que será objeto de un remake en 2019-. Alrededor de esto, volvemos a ver imágenes propias de la ingesta de peyote: monjes con cajas fuertes en la cabeza; un largo rifle de mira telescópica que sale de una pequeña maleta; un sumidero con tapón rosa en mitad del desierto; que el arma definitiva sea un diapasón gigante; la estupenda pelea a cámara lenta entre Kerry y los monjes; la regeneración del minotauro; la reencarnación del Rey Sombra y la forma en la que este ejerce su inmenso poder, haciendo salir el sol. 7/10

Chapter 19. El último episodio de la segunda temporada de Legión comienza con un duelo musical telepático entre David Haller y Amahl Farouk. Habéis leído bien: un duelo musical telepático, en una escena que puede ser el mejor ejemplo para entender de qué va esta serie. Los dos contrincantes flotan sobre la arena del desierto mientras cantan el tema Behind Blue Eyes de The Who. Sus poderes mutantes se manifiestan como personajes animados gigantescos que van cambiando de forma. Nunca habías visto algo así. A continuación, un rótulo nos traslada varios años en el futuro y en una película casera, Melanie y Oliver Byrd cuentan cómo acaba todo, mirando a cámara, en formato entrevista y con mucho humor. Enseguida, volvemos al presente para presenciar una escena violenta en la que David golpea a Farouk. La trama se centra en temas algo más profundos que el enfrentamiento entre un supervillano y un superhéroe. David se enfrenta al dilema de si realmente es una “buena persona”, cuestionado por su pareja, Syd Barrett, que se pregunta de quién se ha enamorado: ¿Quién es el verdadero David Haller sin la influencia del Rey Sombra? Con este planteamiento comienzan a aparecer nuevas personalidades de David, y surge la duda de si este ha podido abusar de Syd, y de si en realidad es un villano superpoderoso que se cree Dios. Noah Hawley retoma el leitmotiv de esta temporada, el de los delirios que comienzan como cualquier idea, como un huevo. Pero ¿Quién es víctima del delirio? ¿El propio David? ¿Es su amor por Syd un delirio? ¿O lo es la caza de brujas que orquestan sus amigos para encerrarle? ¿O solo intentan ayudarle? Importantes incógnitas que dejan todo abierto para una tercera temporada. 8/10