Le Daim

El hábito hace al monje

No sé si Quentin Dupieux ha hecho su cinta más redonda en Le Daim o si somos nosotros los que nos hemos hecho a su extraño y peculiar cine. Me parece una cosa maravillosa lo que consigue en esta película: un argumento absurdo, con su propia lógica interna, que sin embargo funciona como un film ‘convencional’.

La historia de un hombre de mediana edad, Georges -interpretado por un Jean Dujardin fondón, más señor que nunca- y su ambición de ser el único que lleva chaqueta, es un argumento imposible que parece reflejar asuntos como la crisis de la mediana edad, o la dificultad -económica- de cumplir nuestros sueños artísticos -en el personaje de la camarera encarnada por Adèle Haenel, impagable su chiste sobre Pulp Fiction (1994) del ‘otro’ Quentin-.

También estamos ante otro ejercicio de meta ficción de Dupieux, que adopta el lenguaje de los vídeos caseros, del falso documental y hasta del slasher. Si la descripción de estos elementos puede hacer pensar que esta película no tiene ni ‘pies ni cabeza’, su valor es, como he dicho al principio, que funciona absolutamente bien, que nos ponemos de parte del protagonista, y que incluso nos genera cierta  intriga por conocer su desenlace.

Pero sobre todo, Le Daim funciona como una estupenda comedia, cuya comicidad, una vez más, funciona únicamente desde sus códigos internos y gracias al rigor de la puesta en escena de Dupieux. Una experiencia original y fresca muy de agradecer en una sala de cine… o en cualquier pantalla disponible, en los tiempos que corren.