8.5
Score

Final Verdict

A partir de su voz, su música y sus canciones, Laufey Lín Jónsdóttir, de 23 años, acerca su personal toque de jazz vocal, macerado en pop de cámara, a un público que si escuchara los discos de sus mayores, se llevaría una sorpresa mayúscula.

Everything I Know About Love” si no es un discazo, está cerca de conseguirlo. Una joven y singular voz islandesa de ascendencia china, Laufey Lín Jónsdóttir (1999), que trabaja en California, lanza su álbum de debut que se venía cocinando desde 2020, con “Street by Street”. Por el camino, cual Pulgarcito de Perrault, ha ido dejando unos cuantos singles. Cuando se escucha en la apertura del disco los aromas de bossa nova, envueltos en su voz y guitarra, de “Fragile”, la rendición se presume inevitable. La grabación está vestida de una musicalidad que proviene de muy atrás y, al tiempo, parece un descubrimiento, en forma de pop intimista, sin accesorios inocuos.

Como prefacio, Laufey ha construido elegantes canciones de pop de cámara, con aromas jazzy, como ocurre con el single, Let You Break My Heart Again, incluido en “The Reykjavik Sessions”, un EP también de 2022, posterior al álbum. Antes, en 2021, había publicado otro EP, el primero, “Typical of Me”, en el que canta: “Maybe I’m just old fashioned / Read too many fairytales / It’s no wonder I’ve had no luck / No one’s ever good enough / I want a love like I’ve seen in the movies / That’s why I’ll never fall in love”. Verso de “Like the Movies”, la historia de un anhelo de un amor, imposible de alcanzar.

El cancionero tiene una sonoridad analógica, vintage, a jazz vocal de los años cincuenta y atrapa como la más contemporánea de las músicas del s. XXI. Las doce canciones, trece según qué plataformas, todas originales, son una hermosa combinación del mejor pop, que cobija sensibilidades de jazz atemporal –las referencias son reconocibles, extensibles y actuales–, “Everything I Know About Love”, que da título al vinilo, es una muestra de ello. La cantante, educada entre su Islandia natal y Washington D.C., ha tenido la oportunidad de estudiar en el prestigioso Berklee College of Music, en Boston. Ello le ha permitido curtirse como vocalista, compositora e instrumentista, pues toca guitarra, piano y violonchelo.

Como cualquier joven de su época, la europea compone sus propias canciones en la intimidad de su casa, preñadas de vulnerabilidad, que no es lo mismo, que la angustia existencial, que muchos otros jóvenes músicos exponen ante un mundo que no les place, como tampoco les complace las expectativas creadas a su alrededor. El gran acierto de su repertorio es que fluye de manera natural, el jazz y la música de cámara están presentes, de la mano de un talento natural, se espera que vaya a más en próximas grabaciones. Se muestra nostálgica y, también, sabe explicarse desde del optimismo, caso de “Above the Chinese Restaurant” o “Hi”. Además, se siente cómoda en medio de las orquestaciones de “Dear Soulmate” y ‘What Love Will Do to You”, una de sus mejores creaciones, envuelta de sentimiento y melancolía, que remata con una nueva bossa nova, “Falling Behind”.

La letrista se lanza a un juego peligroso, como es el romanticismo, tan trillado en el pop como en el jazz; sin embargo, consigue salir indemne al abrirse a territorios más habituales en otras voces, que pueden disponer de mayor recorrido existencial. La intérprete canta al amor de la infancia; a la extrañeza de mudarse de hogar; como a la experiencia de ver a otros enamorarse, mientras uno todavía no ha tenido la ocasión. Algo de eso hay en “Beautiful Stranger”, como del amor inesperado, en “Valentine”. No es necesario apelar al cliché de las mariposas en el estómago, pero poco le falta. Laufey muestra retazos de un sueño, bien escrito e interpretado, puro caramelo años cincuenta, en “Dance with You Tonight” y atempera el ánimo, con el cierre de “Night Light”.

Este primer elepé es un consumado viaje de descubrimiento personal, atravesado por la exploración de esa cuadratura del círculo en la que cabe lo bueno, lo feo y lo malo del amor, presentada, mediante una bitácora cinematográfica, de melodías orquestales, absorbidas por la esencia misma de una vieja trama romántica de Hollywood. El pop contemporáneo que llegó del frío, se torna cálido en L.A., donde reside.  

A partir de su voz, su música y sus canciones, Laufey Lín Jónsdóttir, de 23 años, acerca su personal toque de jazz vocal, macerado en pop de cámara, a un público que si escuchara los discos de sus mayores, se llevaría una sorpresa mayúscula. Y viceversa. Para explicar la nebulosa de los sentimientos, nada mejor que el talento joven para alegrar oídos cansados de tanta insolvencia emocional.