Las vidas de Marona

El arte de la animación

Las vidas de Marona es una de las películas más bonitas que podrás ver este año. Cuenta la historia de una perrita que va pasando de dueño en dueño, cambiando de vida y de circunstancias, sin demasiado control sobre su existencia. Veremos el mundo desde su perspectiva canina, cómo incluso sus nombres se van modificando según el antojo de sus diferentes propietarios. Esa perspectiva no solo marca la narración, sino que permite una tremenda libertad estética a esta película animada. Por ejemplo, para Marona, los otros perros tienen rasgos muy definidos, mientras que los seres humanos se desdibujan a sus ojos, convirtiéndose en formas abstractas, surrealistas, representados a veces por sus características externas: un sombrero, o un puro humeante sin rostro. Lo que nos deja claro esta película de animación francesa, es que para la protagonista la raza humana es egoísta y está siempre insatisfecha. 

Escrita y dirigida por Anca Damian, de origen rumano, que se estrena en la animación tras films de acción real y documentales, esta película nominada a los Premios del Cine Europeo, despliega una cantidad infinita de estilos pictóricos, de técnicas y estéticas, de ideas narrativas, para contar una historia aprovechando todas las posibilidades de la animación entendida como arte. En Las vidas de Marona hay momentos felices y muy bonitos, pero también la constatación de que la vida puede ser muy dura. Los momentos tristes de la existencia de Marona llegan mucho más hondo de lo esperado, en una película ‘de dibujos’ que habla de temas poco habituales, y quizás necesarios, en el cine ‘infantil’.