Las Ruinas, Curtcircuit – Sala VOL (15-03-2019)

La crónica de una muerte anunciada se cumplió y Las Ruinas presentaron 3 fechas de despedida. Posteriormente se anunciaría una segunda fecha en la Sala Vol para Barcelona. Cumplirían lo prometido y cerrarían su discografía con un décimo disco grabado en directo. Como buen supporter que he sido, compré mi entrada raudo y veloz porque no se me ocurría una mejor manera para pasar el duelo que echarme un último pogo a la salud de la que ha sido la banda más revitalizante de la escena de la ciudad condal de la última década. Había que seguir uno de sus mandamientos más celebrados, ese que dice “Ven aquí, ven a celebrar” así que eso es lo que tocaba y eso es lo que al final nos acabaron regalando: una despedida por todo lo alto.

Allí nos reunimos una vez más su club de fans, amigos y caras conocidas, todos los ruinosos habituales que durante los diez últimos años hemos bailado, saltado, sudado y nos hemos desgañitado lanzando al aire las proclamas y estribillos implacables que Edu, Toni y Jaime han dejado escritos para la posteridad. Un poco con el corazón compungido sabiendo que iba a ser la última vez que podríamos escucharlos pero dispuestos a darlo todo y disfrutar del directo de estos tres entrañables músicos.

El concierto fue en su mayor medida un greatest hits de la banda salpicado por algún guiño a su último disco “Alucinaje” y cimentado sobre el tracklist de sus dos obras cumbres “Discos de Autoayuda para Mutantes” y “Groarrr!”.

Por última vez la banda volvió a a dejar claro que las dos bazas fundamentales de su trayectoria han sido la de construir hits directos cien por cien coreables que se insertan instantáneamente en tu cabeza y la de trasladarlos a un directo de una forma demoledora. Su facilidad para empatizar con el público es fruto de la calidad de sus canciones y su colección de dianas es interminable. Como un chorreo incesante los clásicos fuero cayendo celebrados por el respetable, que se entregó a fondo en una sala que poco a poco fue convirtiéndose en una olla exprés. Aparecieron en escena las señoras que miran mal, la estatua humana, los secundarios del mundo, Gabriel y Vencerás, el simpático Jam Session Man y en definitiva todos esos personajes del ideario ruinoso que ya son casi como de la familia. Un rush final más espídico concentró su producción más punk garagera con “Insecto”, “Mi Vecina es Una Asesina” y “Club de Fans” y llevó al público a un endemoniado remolino de pogo donde más de uno acabó sacando la lengua pidiendo un poco de tregua. Como afirman ellos, puede ser que ya estemos un poco viejos para el Rock’n’Roll pero todavía tenían que rematar nuestros corazones con ese himno por antonomasia que es “Cerveza Beer” y ese fantástico as en la manga con el que siempre sellan los conciertos llamado “Ovni”. La sala alzó los brazos una vez más para recibir al platillo volante que esta vez venía a llevarse a Las Ruinas y situarlos bien alto, cerca de las estrellas, en el centro de nuestros corazones. Gracias por lo vivido, infinitas gracias por la música, ha sido un placer y un lujo ser vuestro coetáneo.

Foto: Miguel Atienza