El reencuentro entre viejos amigos de la juventud es un género cinematográfico en sí mismo. Personajes enfrentados a la madurez y al fracaso de sus sueños – ¿Acaso alguien los ha cumplido? -. En Las distancias -que no solo son geográficas, sino también existenciales- la guionista y directora Elena Trapé se enfrenta al retrato de su generación, tras mirar la de los millennials en Blog (2010).

Un grupo de amigos de la Universidad decide visitar por sorpresa a uno de ellos, Comas, afincado en Berlín, como muchos otros miembros de esa juventud truncada por los años de crisis y paro, que tuvo que buscarse la vida fuera de aquí. Pero, aunque la situación económica está necesariamente presente, más importante quizás es el desencanto personal de estos colegas interpretados por Alexandra Jiménez, Miki Esparbé, Isak Férriz y Bruno Sevilla. Cada uno de ellos tendrá que enfrentarse a lo que no ha conseguido en su vida: el amor, un trabajo estable, evitar convertirse en un imbécil o incluso, pasar página de una forma honesta, dejar de huir. Dice la directora que estos personajes, de 35 años recién cumplidos, no quieren mirarse en el espejo y yo creo que el conflicto está en mirarse los unos a los otros. Esas caras del pasado que les recuerdan los proyectos que no se cumplieron o incluso lo que fueron y ahora quieren olvidar. No me parece casualidad que el personaje más desagradable de todos sea el único que ha tenido “éxito” y que fume con un cigarrillo electrónico: ese apestoso aparato es el mejor símbolo de transigir con una moda supuestamente adulta: es dejar de fumar, fumando. Tampoco me parece casual el uso de una canción de los Los Fresones Rebeldes, grupo efímero, y una instantánea muy concreta de lo que pudo ser. Sus canciones inocentes y fáciles, incluso infantiles, generan una nostalgia casi vergonzosa que creo que define la película. Todos y cada uno de los personajes viven al menos un momento insoportablemente vergonzoso. Duele ver a estos personajes y duele más reconocerse en ellos.

Mi única pega a esta cinta producida por Isabel Coixet es que sea un drama: aquí había una comedia amarga que me habría encantado ver. Pero esa es solo mi opinión.