La vieja guardia

Guerrera inmortal

The Old Guard no deja de ser una oportunidad perdida. La adaptación de un cómic del guionista Greg Rucka -luego hablaré de él- está llena de ideas sugerentes y con mucho potencial. Pero la traslación a la pantalla que estrena Netflix parece un film de acción más, con peleas y tiroteos intercambiables con los de cualquier otro film mediocre de estas características.

La premisa es atractiva: un grupo de inmortales se dedica a ejercer su particular visión de la justicia, actuando como un escuadrón paramilitar en zonas de conflicto global. Otro punto a favor son los personajes, que no son los típicos Navy Seals, sino guerreros con mucha historia a sus espaldas, que lucharon en las Cruzadas o en las tropas de Napoleón. Estos combatientes serán el objetivo de los villanos de turno, en este caso, nada menos que una empresa farmacéutica, aparentemente, símbolo del mal en los tiempos que corren.

La historia, adaptada por el propio Greg Rucka, tiene momentos excelentes, sobre todo los que se refieren al pasado histórico de los personajes, especialmente de la protagonista, Andy, a la que vemos en batallas históricas que parecen más interesantes que los mencionados tiroteos del mundo actual. Rucka, con experiencia en personajes femeninos –Wonder Woman– hace un gran trabajo con Andy, que se beneficia enormemente de la presencia de Charlize Theron, sin duda, lo mejor del film.

Lo peor, creo yo, es la dirección de Gyna Prince-Bythewood, correcta pero plana, que no sobresale en las secuencias de acción y que no imprime la necesaria atmósfera fantástica en el relato. Prince-Bythewood es una realizadora de cine independiente, con experiencia en historias humanas y femeninas, virtudes que lucen aquí en las pinceladas feministas que tiene la historia, cuyo personaje principal es la recién llegada Nile (Kiki Layne). También hay que decir, la verdad, que el reparto se queda algo corto más allá de Theron y de Chiwetel Ejiofor. Una pena.