Buenas intenciones

La vida por delante es el anodino título de la vuelta al cine de la gran Sofia Loren, que a sus 86 años está prácticamente retirada. Su presencia en pantalla, todavía magnética, es el gran atractivo de esta película disponible en Netflix, dirigida por Edoardo Ponti, hijo de Carlo Ponti y de la propia actriz. Nos cuenta la historia de Momo, un niño huérfano, inmigrante, excluido y desamparado, que se busca la vida en Italia. Francamente bien interpretado por Ibrahima Gueye, Momo tendrá que elegir entre dos caminos, en una historia con connotaciones morales, que busca siempre el retrato humanista y ‘buenista’ de los personajes, todos pertenecientes a las clases humildes. Un médico, un artesano, una madre soltera y una exprostituta que recoge y cuida a los hijos de las que fueron sus compañeras de profesión. Como ‘villano’ un narcotraficante de poca monta, que ofrece a Momo una salida fácil a todos sus problemas. 

La película, a pesar de sus buenas intenciones, no desarrolla en ningún momento un conflicto dramático interesante y a pesar de su escenario en el submundo marginal de la pobreza, el crimen y la prostitución, nunca se ‘ensucia’ contándonos su lado sórdido, ni siquiera el del malvado narcotraficante. Momo se transforma, cómo no, pero un poco porque es lo que toca y sin que tenga que vivir experiencias verdaderamente significativas. Una película fallida que, sin embargo, nos deja la alegría de ver de nuevo a Sofia Loren en pantalla. La anécdota: la canción “Yo sí” de Laura Pausini ha ganado el Globo de Oro y está nominada al Oscar.