Asumiendo mi desconocimiento sobre el cine de terror producido en Indonesia, La reina de la magia negra me sorprendió completamente. La película dirigida por Kimo Stamboel y escrita por Joko Anwar -que además está inspirada en un título de los años 80- arranca como una película de género de la vieja escuela. 

Sólidamente narrada, tomándose en serio a sí misma y sin distancia irónica, la historia parece casi inocente, presentándonos a los personajes que, sabemos, pronto morirán. El argumento va cumpliendo todo los tópicos del terror: un escenario aislado, macabro -un orfanato- y una leyenda sobre una bruja que hizo cosas terribles. Lo que no me esperaba es que la esquemática caracterización de los personajes era una semilla que luego germina en la forma de terribles muertes relacionadas con sus miedos y debilidades, un poco al estilo de las películas de Freddy Krueger. 

La reina de la magia negra también se acuerda de The Ring (1998) en algunos momentos, pero lo importante es cómo se va oscureciendo, poco a poco, según avanza el metraje, presentando elementos cada vez más sórdidos, hasta explotar en un catálogo de escenas muy gores y asquerosas -como los vómitos de gusanos- que llevan a este film a alcanzar una crueldad que no me esperaba. El clímax es un festín de imágenes terroríficas, lo que redondea una película muy efectiva, muy divertida, a la que aporta mucho el exotismo de la imaginería propia de la cultura de indonesia.