Pocos directores dividen tanto las opiniones como Zack Snyder. El realizador de 300 (2006) tiene fans acérrimos y detractores que le consideran poco más que un chiste. Algo que resulta curioso, dado que es un director que siempre ha firmado películas de género -terror, adaptaciones de cómics, fantasía- con mucha acción, con una capacidad estética apabullante y sin ser nunca pretencioso, en el sentido de que jamás ha abordado conflictos dramáticos ‘adultos’. Los temas de tebeo de sus películas, su narrativa de videojuego -no es un término peyorativo- y su capacidad para visualizar con realismo lo imposible -equiparable a las ilustraciones del artista Alex Ross– deberían ser suficientes para ganarse las simpatías del público general, pero por alguna razón Snyder provoca pasiones y odios a partes iguales. 

De la mano de otro realizador igualmente divisivo como Christopher Nolan, Snyder se convirtió -tras la estupenda Watchmen (2009)- en el artífice del Universo DC cinematográfico. Y desde el principio quedó claro que sus superhéroes no tendrían nada que ver con los de Marvel. Tomándose sumamente en serio a sus personajes y apostando por un tono épico constante, Snyder dirigió primero la mesiánica El hombre de acero (2013) y luego la gris Batman v. Superman (2016). Con ambas dejaba todo preparado para reunir a los héroes más famosos del mundo en una sola película, La Liga de la Justicia (2017). Lamentablemente, una tragedia personal apartó a Snyder del rodaje, lo que llevó a Warner a contratar a Joss Whedon -director de la colorida Los Vengadores (2012)- para acabar el proyecto. Pero hubo más. Porque Whedon rehízo el guión, rodó nuevas escenas -lo que provocó esa magnífica anécdota del Superman con bigote- y cambió radicalmente el concepto del film de Snyder, haciéndolo más luminoso y ligero. Warner quería que sus héroes de DC se parecieran más a los de Marvel. Y fue un fracaso. La película, aunque parcialmente disfrutable, era otro desastre para DC, tras otros fiascos como Escuadrón Suicida (2016), hiriendo mortalmente la franquicia, mientras su rival estrenaba éxito tras éxito hasta un colofón difícil de superar en términos de taquilla como Vengadores: Endgame (2019). Todo habría acabado aquí, si no fuera por los fans. Esos que idolatran a Snyder comenzaron a pedir el montaje del director. El Snyder Cut cobró una fuerza inaudita hasta hacerse realidad, gracias a esos seguidores, y quizás también a los detractores: en las redes -en determinados círculos- no se hablaba de otra cosa. 

HBO estrena así La Liga de la Justicia de Zack Snyder y lo único que puedo decir es que es una maravilla. Dejemos a un lado que te gusten o no los superhéroes, que seas de DC o de Marvel, que te guste el cine de Snyder o lo odies, lo que creo que no se puede negar es que esta versión es claramente superior a la de Joss Whedon. Con casi 4 horas de duración, esta Liga de la Justicia es casi una serie de televisión de 5 o 6 capítulos, que se disfruta de principio a fin. Mucho mejor narrada que la versión estrenada en cine -de unas dos horas- aquí se rellenan los agujeros de la historia que hacían imposible seguir el argumento. El estilo expansivo de Snyder, sus constantes ralentizados, hacen que se cuente poco en mucho tiempo, pero también es cierto que aquí los personajes cobran vida. Especialmente en el caso de Cyborg (Ray Fisher), cuya presencia en la versión estrenada en cines era nula y aquí se revela como la parte central de una trama que no se entiende en su ausencia. Otro beneficiado es Flash (Ezra Miller), el alivio cómico de la historia y lo más cercano a un punto de vista humano entre los superhéroes. Por otro lado, esta versión permite seguir mucho mejor los arcos de Superman (Henry Cavill), Batman (Ben Affleck), Wonder Woman (Gal Gadot) y Aquaman (Jason Momoa), en relación con sus respectivas películas en solitario, algo que, paradójicamente, es lo que hace -y muy bien- Marvel Studios con sus personajes. 

Más espectacular, con más acción, más imágenes molonas y hasta más épica -si es que eso es posible-, La Liga de la Justicia de Zack Snyder es un triunfo, que deja con ganas de más: nada que ver con la versión estrenada en 2017. Y sí, queremos ver ese enfrentamiento -ojo spoiler– con Darkseid (Ray Porter) -aunque ahora, paradójicamente, parezca un remedo del Thanos cinematográfico-.