La Historia del Rock and Roll en 10 Canciones, Greil Marcus (Contra, 2014)

No podíamos acabar el año sin otra dosis de historia musical de la mano de nuestros queridos amigos de Contra ediciones. Esta vez lo hacen sobre seguro, de la mano de un nuevo encuentro con Greil Marcus, al que deberíamos empezar a buscarle un apodo. Algo así como “profesor rock”, ”doctor música”, o “enciclopedia humana”. Umm… creo que me decanto por la primera opción.

Y es que todos hemos tenido un profesor duro, lo que llamábamos un “hueso”. Ese maestro de ojos escrutadores e inmisericordes valoraciones públicas a respuestas pobres que sembraba el pavor en la clase. O ese catedrático dado a las expresiones de repletas palabras esdrújulas, a publicar libros de “lectura obligatoria” y con obscena querencia por los comentarios mortificantes envueltos en hiriente laconismo —no lo mires, evita el contacto visual, así seguro que no te pregunta o te saca a la pizarra—. Sí, estoy seguro que Marcus sería uno de ellos. Todo un hueso.

Y, sin embargo, con el paso del tiempo, esos terroríficos profesores se recuerdan con especial afecto y respeto. ¿Por qué? Por habernos hecho aprender. Exactamente igual que el musicólogo californiano. Leer sus obras no es fácil, a veces puede resultar tortuoso. Pero normalmente hay premio. Y en esta La Historia del Rock and Roll en 10 Canciones hay unos cuantos. De los gordos.

Ensayo, ficción, historia y especulación fabulada e imposible se dan la mano en diez singularísimos relatos, a lomos de sendas canciones, sus autores y particularidades creativas Marcus hilvana un fresco que va más allá de conexiones y referencias en las que los críticos musicales nos aventuramos recurrentemente. No, el terreno de juego de Marcus es el devenir del planeta entero desde que la música es música. Porque todo está en su cabeza. Sublimación del papel del crítico, convertido en cuentacuentos musicales. Verdadera literatura musical.

Sin llegar a la erudición o profundidad del catedralicio Mystery Train —que también nos trajo Contra el año pasado— Marcus se zambulle en el origen de una canción, pero sobre todo, como esos temas han mutado, crecido, desaparecido, renacido y formado parte del imaginario colectivo gracias a nuevas revisiones e interpretaciones en manos y voces de otros. Es una hermosa carta de amor a las canciones, y por ende, a la música. Están vivas y, aunque suene a frase de mal crítico, son inmortales.

Además, posiblemente en este trabajo el erudito del rock se muestra más humano que nunca. Uno no puede más que admirar a Marcus al describir la intensidad y la fuerza vocal de los bailes espasmódicos de Ian Curtis rebelándose contra su fatal destino en el escenario en el capítulo dedicado a Transmission. O la epopéyica cruzada de Money (That’s What I Want) – Money Changes Everything, de los Beatles —en mi opinión el momento más increíble del libro llega al glosar la interpretación de Lennon— a Cindy Lauper. O el trágico paseo por la mitomanía y la desazón a cuenta de Crying, Waiting, Hoping de Buddy Holly.

No todos los capítulos funcionan igual. This Magic Moment o Guitar Drag son bastante anodinos comparados con los anteriores. Y desde un prisma más personal, me niego en rotundo —por encima de mi cadáver— a poner en el mismo plano a Etta James y a Beyoncé a cuenta de All I Could Do Is Cry, pese a la merecida puya que le suelta a la ¿diva? del siglo XXI vía Super Bowl. O a creerme por un milisegundo la conexión Robert Johnson-Barack Obama. Pero da igual, el balance del libro, algo irregular en la superficie, sigue siendo extraordinario en el fondo. Y es que Marcus, a su modo peculiar y enrevesado, nos está mostrando algo maravilloso. La razón principal por la que la música es algo tan especial. Porque tras una canción hay siempre dos historias. La de la propia, objetiva creación que dio lugar al tema. Y la nuestra. Que gran lección profesor.