Maternidad y culpa

Nominada a tres premios Óscar, La hija oscura es el prometedor debut tras la cámara de una actriz espléndida, Maggie Gyllenhaal. Con un reparto fantástico, Gyllenhaal pone en pie la adaptación -nominada al Óscar y merecedora de un premio en el Festival de Venecia- de una novela de la misteriosa Elena Ferrante. En ella, una mujer, Leda -interpretada por Olivia Colman, que también opta al Óscar-, disfruta de unas vacaciones en Grecia cuando se fija en una joven madre, Nina (Dakota Johnson) que le hace recordar su propia experiencia con la maternidad. Esto da pie a que veamos flashbacks sobre Leda como joven madre, a la que da vida una estupenda Jessie Buckley, también nominada por la Academia de Hollywood.

Sin querer desvelar mucho más sobre el argumento, La hija oscura es un drama psicológico que roza el thriller, en el que se exploran temas como el peso de la maternidad y la culpa que puede llegar a sentir una madre que decide sacrificar el tiempo con sus hijos para realizarse como persona, para -intentar- ser feliz. Poco a poco, la trama va creando un clima opresivo alrededor de la protagonista, incidiendo sobre todo en lo social. La historia convierte en una amenaza terrorífica a una familia que se comporta de forma grosera y escandalosa, interrumpiendo el descanso y la paz de Leda. Primero, son una pequeña molestia, pero poco a poco, crecen como amenaza hasta una posible confrontación. Un miedo al otro, a lo extranjero, que poco a poco se convierte en una idea más interesante, que aporta a la temática de la historia: Lena se siente amenazada por una familia, por un clan, aparentemente muy unido, que contrasta con la soledad de ella, que se encuentra lejos de sus hijas, disfrutando de cierta libertad -aunque sea para trabajar-. No es casualidad que Leda se sienta amenazada por la representación más agobiante posible de la institución familiar y que se sienta identificada con el personaje de Nina, en el que vuelca sus propios traumas y anhelos.

La adaptación que hace Gyllenhaal va aumentado poco a poco la tensión en el espectador y va desvelando las verdaderas razones del comportamiento de Leda. Un relato oscuro y tenso que nos presenta personajes que primero aparecen como los típicos individuos que te encuentras durante cualquier verano -el encargado del hospedaje, un camarero- pero que poco a poco se van convirtiendo en sospechosos que podrían formar parte de la amenaza a la que supuestamente se enfrenta Leda. Personajes interpretados por actores estupendos, por cierto: a los ya mencionados hay que agregar a Ed Harris, Peter Sarsgaard o Paul Mescal. Con estos elementos, Maggie Gyllenhaal ha creado una película estupenda para su debut, que bien podría haber competido por todavía más premios en los Óscar.